Por Luis Lizama
11 enero, 2021

“Las bombas caían a 100 metros de distancia, destruían el vidrio y volaban las puertas”, dijo Osama Abou Hajar, de 27 años. El 2013 dejó el país junto a su familia, llegando al Líbano y posteriormente a Irlanda, gracias a un programa de Naciones Unidas para refugiados. Jamás se rindió y finalmente pudo volver a sonreír.

Lamentablemente la historia de Osama no es una excepción. Mientras países y políticos entran en guerra, los ciudadanos comunes pagan las consecuencias. Es una triste realidad que azota al mundo desde tiempo inmemorables, atentando contra inocentes ajenos a todo conflicto. Algunos salen adelante, migrando a otras tierras, atravesando por situaciones inimaginables, pero otros no lo consiguen.

Osama Abou Hajar huyó de Siria hace 8 años, dejando todo atrás y apostando por un nuevo comienzo. Su tierra fue bombardeada y su futuro destruido. Gracias a su esfuerzo y programas para refugiados de Naciones Unidas, hoy se gradúa como ingeniero en Irlanda. 

LinkedIn Osama Abou Hajar

Su historia es inspiración pura. El relato y testimonio lo dejó en sus redes sociales, con una fotografía mirando hacia su pasado. No hace mucho dejó atrás sus orígenes, para ser ciudadano del mundo y fuente de inspiración. Se hizo viral, recibiendo cientos de miles de felicitaciones, interacciones y comentarios. 

Como si de una película se tratara, en orden cronológico contó sus últimos 8 años de vida, desde que salió de Siria hasta que volvió a sonreír, según relata el periódico Mirror y su publicación en LinkedIn.

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LinkedIn Osama Abou Hajar

A la izquierda su imagen del 2020, con el Instituto de Tecnología de Carlow, con su uniforme y el título. A la derecha su pasado, entregando lo poco tenía con su familia, para migrar y buscar nuevos horizontes. Según contó a Mirror, su idea es inspirar, mostrar que sí es posible un nuevo comienzo. 

Pero su historia no comienza con esta publicación. Corría el año 2012, cuando estalló un conflicto sin retorno.

“En 2012 la ciudad estaba casi vacía. Quedaban 500 personas en comparación con las 150.000 antes de la guerra. Hubo mucha destrucción. Vivíamos en apartamentos y los dos pisos superiores fueron volados. Mi casa fue casi destruida. El bombardeo fue era fuerte. Las bombas caían a 100 metros de distancia y destruían el vidrio y volaban las puertas.

Fuimos el primer grupo sirio en venir a Irlanda. Tenía un objetivo en mi cabeza: ingresar a la universidad y conseguir un trabajo en una gran empresa. Cuando llegué tenía muy poco inglés. Sabía algunas palabras pero nunca las había pronunciado”.

–relató el joven al citado medio–

LinkedIn Osama Abou Hajar

Finalmente escapó para el año 2013, dejando todo atrás, junto a su familia, de lo contrario podía ser reclutado por el ejército. Llegaron al Líbano, como primer destino, para mudarse después de un año, gracias al programa de reasentamiento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, destino a refugiados.

De ahí en más todo mejoraría, a punta de esfuerzo y sacrificio. Solicitó ingresar al instituto, ingresando al curso de ingeniería de software. Comenzó el 2016 y terminó en noviembre del año pasado. “La vida puede ser muy difícil a veces, pero #NeverGiveUp“, escribió en sus redes sociales.

Le espera un futuro prometedor, lejos de la guerra y el sufrimiento.

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