“Somos normales, solamente estamos juntas, pero tratamos de imaginar la vida como el resto de la gente”, dijo Carmen, quien junto a su hermana Guadalupe, han aprendido a hacer todo juntas.

El mundo de las ciencia y la propia naturaleza puede sorprender a la sociedad de formas que ni se imaginaba. Son diferentes las patologías y condiciones que una persona puede tener al nacer, lo cual incluso puede estar ligado a los hermanos, pero el caso de estas gemelas ha dejado sin aliento al mundo.

Se trata de Carmen y Guadalupe Andrade Solís, unas hermanas siamesas de México que nacieron en un mismo cuerpo. Suena algo difícil de explicar, pero las dos están unidas desde el ombligo hacia abajo, por lo cual solo tienen un par de piernas, aunque cuatro brazos y dos cabezas.

Carmen y Guadalupe Andrade

“No vemos diferencias, somos normales, solamente estamos juntas, pero tratamos de imaginar la vida como el resto de la gente“, comentó Carmen, en conversación con Univisión.

Nacieron en Veracruz en el año 2000 pero se mudaron a Estados Unidos dos años después, para practicarse una cirugía que separara sus cuerpos. Sin embargo, eso fue imposible y desde entonces han aprendido a vivir unidas. Esto se debió a que comparten costillas, el hígado, el sistema circulatorio, así como los sistemas digestivo, además de órganos vitales, según comentaron.

Carmen y Guadalupe Andrade

“Lo más difícil fue aprender a caminar”, dijo Guadalupe, a quien conocen Lupita de cariño. “El mayor reto fue encontrar la coordinación y el balance para hacerlo, pues cada una posee una pierna“, detalló.

Fue un proceso duro para adaptarse, pero entre las dos se han sabido entender y juntas cursan la misma carrera. “Estamos estudiando veterinaria técnica y Lupita estudia también inseminación artificial para vacas“, contó Carmen.

Carmen y Guadalupe Andrade

Esta profesión que estudian va ligada a que desde muy chicas han estado relacionadas al campo y los animales. “La verdad es que desde los 5 años quisimos trabajar de una u otra manera con animales“, confesó Carmen, quien agradeció a sus padres por ser de guía en todo el proceso.

“Nos han apoyado desde el principio, ellos no piensan que la manera en que nacimos nos limite en cuanto a lo que podemos hacer, ellos nos han apoyado de todo”, expresó.

Carmen y Guadalupe Andrade

“Nos enseñaron a manejar, a caminar durante la terapia, papá nos llevó a su trabajo y quería que le ayudáramos, mi madre siempre ha estado ahí cuando nos enfermamos, nos apoya con la tarea de la escuela, a cocinar y a manejar la vida“, añadió.

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