Por Constanza Suárez
8 octubre, 2019

«Sólo niños del hospital y sus familias están permitidos en esa área del hospital durante los días de partido. Después del primer cuarto del juego, piden a todo el estadio que se dé la vuelta y salude a los niños», se escribió como explicación.

Hace un año, Nicole y Andy Knapp supieron que esperaban a su primer hijo. Estaban emocionados y felices con la noticia. Especialmente porque se sumaba a la emoción de la temporada de fútbol americano. 

Al igual que muchos estadounidenses, vieron cómo los fanáticos de la Universidad de Iowa fueron reconocidos a nivel nacional por lo que ahora se conoce como Hawkeye Wave, quienes saludaron a los pacientes jóvenes que se quedan en los pisos superiores del Hospital Infantil Stead Family.

A pesar de que sus raíces están con la Universidad del Norte de Iowa, les encantó el gesto. Pero nunca imaginaron que pronto estarían del otro lado del cristal, mirando hacia fuera. 

Register

La pareja tuvo una hija que llamaron Kaeli. La pequeña nació con un defecto cardíaco congénito extraño. «Estábamos devastados», dijo Nicole a  USA Today, recordando lo difícil que fue contarles a sus familias. «Todas las esperanzas y sueños que tienes para tu primer hijo simplemente te son arrancados», dijo Andy.

En 2017 se inauguró el Hospital Infantil Stead Family, justo al frente del estadio Kinnick, hogar de los Hawkeyes de Iowa. Es un gran edificio, que cuenta con varios pisos y muchas habitaciones con ventanales, que dan justo al complejo deportivo. 

Nik Mathias compartió en su cuenta de Facebook una fotografía donde se ve a un pequeño internado en el hospital, mirando el estadio desde su cama. Hemphill Wyatt padece una rara condición inmunodeficiente llamada Síndrome de Hiper-IgM. 

Brandon Hemphill

“Los Hawkeyes de Iowa han construido un hospital para niños en frente del estadio. Sólo niños en el hospital y sus familias están permitidos en esa área del hospital durante los días de partido. Después del primer cuarto del juego, piden a todo el estadio que se dé la vuelta y salude a los niños. Bien hecho Iowa… eso es increíble. Por favor recen por este pequeña niño y todos los niños en este hospital y en todo el mundo que están injustamente sufriendo”, escribió en su publicación.

David Scrivner

Tras subir la fotografía del pequeño, Nik pidió que al terminar el partido saludaran al niño. Y su favor fue concedido, todos los asistentes voltearon hacia el hospital para levantar sus manos y enviar sus saludos.

David Scrivner

Entonces sin quererlo, comenzó una tradición: al terminar el primer cuarto de cada partido, todas las personas que están en el estadio Kinnick sacan sus celulares, levantan las manos y saludan efusivamente a los niños internados en el hospital. 

Los pacientes disfrutan los juegos desde la comodidad de sus camas y además reciben un caluroso saludo.

Brian Powers/The Register

 

 

 

 

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