Con 32 años, su madre fue diagnosticada con menopausia precoz y jamás podría volver a parir un hijo.

Antiguamente, las mujeres que querían ser madres y no podían, no tenían más opción que resignarse. Sin embargo, con los avances de la tecnología, cada vez hay más mujeres e incluso homosexuales que buscan vientres sustitutos para poder tener hijos.

Tal como sucedió con Andreia Carrasco, de 43 años, quien le pidió a su única hija, Jessica, de 21, que tuviera un hijo por ella.

Resulta que la mujer siempre había soñado con tener dos hijos, pero solo pudo tener uno. Por más que lo intentó con su marido, lo único que consiguieron fue desgastar la relación a tal punto, que dos años después de comenzar la búsqueda del bebé, decidieron separarse.

Instagram @Andreia Carrasco

Las pruebas que se hizo en ese entonces arrojaron que con 32 años tenía menopausia precoz, y aunque buscó una clínica especializada y recibió un tratamiento con hormonas y otros medicamentos, no consiguió quedar embarazada, ya que sus ovarios, útero y endometrio estaban atrofiados. 

Tiempo después de su divorcio, Andreia se casó con otro hombre llamado Rogério Carrasco, de 46 años, quien nunca había sido padre y pese a conocer la situación de su esposa, soñaba con tener un hijo algún día.

Instagram @Andreia Carrasco

Pero el sueño de ambos se hizo realidad gracias a Jessica, la hija de Andreia.

Instagram @Andreia Carrasco
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Uno de los médicos que los estaba tratando, les dijo que solo podrían ser padres a través de una “gestación solidaria”, o un útero sustituto. Y como Jessica tenía claro lo mucho que anhelaba su mamá otro hijo, decidió prestarle su vientre para gestar a su propio hermano.

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Así que, hace 5 meses, se transfirieron dos embriones fecundados con espermatozoides de Rogério junto al óvulo de una donante anónima al útero de Jessica, quien quedó embarazada de inmediato.

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Y ahora solo queda esperar que nazca el tan deseado bebé.

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