Por Felipe Costa
19 febrero, 2021

Hilda Pruijs ha vivido por 29 años en su barrio, pero no fue hasta que su vecino Frederick le creó un plano 3D que se dio cuenta de varios lugares que le eran desconocidos. Debido a que no puede ver ni escuchar, sus paseos se limitan usualmente a lo que tiene memorizado, pero ahora por fin tiene más independencia.

Durante 29 años, Hilda Pruijs ha vivido en Wittevrouwen, un tranquilo vecindario holandés, pero no fue hasta hoy, que la mujer ha comenzado a descubrir todas las cosas que hay en el lugar donde reside. El porqué no es tan difícil de entender, ella es sordociega, por lo que su libertad de desplazarse se limita generalmente a aquellos lugares que ya tiene memorizados en su rutina.

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No fue sino hasta que Frederik Ruys, un vecino suyo, se le ocurrió que Hilda probablemente se movería más fácilmente por el barrio si contara con un mapa que pudiera leer. Entonces, se dispuso a confeccionarle un mapa 3D con la mayor precisión posible, tanto para que supiera donde está cada calle como también para que se hiciese una idea de cómo eran los edificios.

Lo que más impresionó a ambos, fue que Hilda comenzó a descubrir su barrio de toda la vida gracias al mapa. Luego del cierre temporal del supermercado ella le preguntó dónde podía comprar pan y resulta que siempre ha tenido una panadería en la esquina.

Frederik Ruys

Frederick se comunica usualmente con Hilda escribiendo letras en su mano, así pueden pasar horas, por lo que con el tiempo se han vuelto muy cercanos. Anteriormente, el hombre había remodelado su departamento y por un largo tiempo trató de explicarle cómo se vería, hasta que se le ocurrió confeccionar un plano 3D para que se diera una mejor idea, el primero que le haría entonces.

De todas maneras, aún cuando Hilda no contase con el mapa 3D, ella ya era fanática de dar paseos, usa el transporte público y se mueve con su perro guía llamado Milán. Además de garantizarle cruzar la calle de manera segura, le ha dado mayor independencia para salir con amigos y familia.

Frederik Ruys

Si hay algo que la hace ilusionar mucho, es que en el futuro existiesen mayores iniciativas de este estilo para personas ciegas, ya sea en un parque o en el centro de la ciudad, porque permitirse ver a través de sus manos un lugar, dice que es sorprendente.

Ruud Voest

Hoy por hoy, Hilda disfruta de su mapa y de a poco va visitando más lugares. Con el panadero de la esquina han entablado una amistad y de vez en cuando la va a visitar a su casa para compartirle un par de croissant recién horneados y una taza de capuchino.

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