Por Valentina Miranda
19 noviembre, 2021

Domingo Diosnel Ayala sufrió una parálisis en su infancia y desde entonces no ha vuelto a caminar, pero en vez de entristecerse se inspiró para mejorar la vida de toda la gente que vive esa situación.

La adversidad puede convertirse en un enemigo o una oportunidad para esforzarse y ser mejor, esto último fue lo que hizo Domingo Diosnel Ayala, un hombre de 52 años que vive en Villa Hayes (Paraguay) y usa una silla de ruedas para desplazarse debido a que cuando era un bebé sufrió una afección que lo comprometió a usarla desde entonces.

“Cuando tenía un año y ocho meses de vida me agarró parálisis infantil, y desde esa vez ya no volví a caminar”, contó a Crónica. Lo que pudo ser un triste pronóstico, se convirtió en una gran inspiración para ayudar a todas las personas que viven en la misma situación que Domingo, y la aprovechó como una buena oportunidad para mejorar la vida de los demás.

“Esa experiencia de no poder desplazarme como quiero, me ‘iluminó’ para tratar de ayudar a personas que pasan lo mismo que yo. Es decir, que el trayecto sea más práctico”, explicó Domingo al mismo medio.

Crónica

Esta situación le dio una innovadora idea para realizar, y para transformarla en un hecho compró una soldadura para construir tricicletas, pero no unas cualquiera, sino que muy especiales y útiles porque tienen un pedal para moverlo con la mano. De esta forma le facilita el desplazamiento a todas las personas como él.

“Con la silla de ruedas muchas veces necesitamos la ayuda de alguien para que nos empuje o nos guíe. Con la tricicleta, la persona misma se encarga del traslado”, explicó el fabricante a Crónica.

Lo mejor es que las crea por un precio accesible y las acomoda para el cliente, de manera que se sientan más seguros en ellas. Algo que suena sencillo y brillante.

Crónica

Él sabe muy bien lo difícil que es querer moverse y hacer cosas, qué mejor que alguien que conoce la situación en primera persona para desarrollar un proyecto tan ingenioso y garantizar su funcionamiento.

Está tan seguro de la calidad de sus tricicletas que las ha presentado a las autoridades, pero lamentablemente no le ha ido bien con eso, sin embargo no se rinde y seguirá intentándolo. “Me cerraron las puertas, pero yo no pierdo la esperanza y sigo adelante como debe ser”, dijo Domingo a Crónica.

Ya llegará la persona indicada que comprenderá el potencial que tienen estas tricicletas.

Crónica

Cuando la solidaridad e ingenio se juntan, crean maravillas.

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