Por Alejandro Basulto
6 agosto, 2020

Sus padres biológicos eran adictos, y a sus cortos dos años tenía su cuerpo cubierto de cicatrices. Después pasó por hogares de acogida, siendo hasta abusado en uno, hasta que llegó donde los Ripleys. Familia que antes había adoptado a su hermano.

La vida de Richard Kyle Ripley ha sido sumamente difícil. A sus 32 años, ha tenido que soportar muchas injusticias y maltratos. Concentrándose todos o la gran mayoría, en su niñez. Este hombre de Mississippi era hijo biológico de dos padres que nunca le dieron los cuidados y el cariño necesario, sino que todo lo contrario, porque fue víctima de maltrato por parte de ellos. Lo que conllevó que a sus cortos dos años estuviera cubierto de cicatrices en todo su cuerpo. Esa situación lo llevó a estar en hogares de acogida, donde lo siguió pasando mal, hasta que una familia le dio el afecto y la crianza que tanto necesitaba.

Humans Of New York / Facebook

“Mi hermano [Kevin] y yo fuimos ubicados en hogares de acogida a una edad temprana (…) Tuvo suerte: fue a una familia llamada los Ripleys. Pasé por cuatro casas diferentes en tres años, y cada una fue peor que la anterior”

– contó Richard Ripley en Humans Of New York.

Durante su transcurso en esas familias de acogidas, fue víctima de diversas vulneraciones. Como por ejemplo, ser encerrado en su habitación, con cerraduras en el exterior de la puerta. Pero sin duda lo peor, fue el hecho de que fue abusado sexualmente, dejándolo lleno de marcas y cicatrices que solo fueron sanadas cuando conoció a su hoy mamá adoptiva.

Humans Of New York / Facebook

“Veía a mi hermano cada pocos meses. La Sra. Ripley nos llevó a almorzar a McDonalds, y fue entonces cuando notó por primera vez las cicatrices en todo mi cuerpo. Inmediatamente hizo arreglos para que me uniera a su familia (…) En aquel entonces, la palabra ‘familia’ no significaba mucho para mí. Pero los Ripleys me hicieron sentir bienvenido en su casa. Cada vez que hacía algo mal, la Sra. Ripley me sentaba y me explicaba por qué no estaba bien (…) Pero entonces ella decía: ‘No vas a ir a ningún lado. Porque nos perteneces ahora'”

– relató Richard.

Lamentablemente, no pasó mucho tiempo luego de que llegara al hogar de acogida que le dio la familia Ripley, para que después tuvieran que llorar la muerte del Sr. Ripley, quien previamente había sido diagnosticado con cáncer. En ese momento, el mundo de la Sra. Ripley se vino abajo.

Humans Of New York / Facebook

Ella y su difunto marido habían sido novios desde el instituto, y ahora se encontraba sola con dos niños adoptivos. Sin embargo, no bajó los brazos, y en vez de llevar a los pequeños de vuelta al internado, fue con ellos a tribunales y los adoptó permanentemente. Ella y ambos muchachos se mudaron a un remolque, donde ella trabajó en lo que pudo para apoyarlos.

“Nunca tuvimos mucho, pero fuimos al cine. Tuvimos noches de juegos familiares. Ella nos mantuvo ocupados con las ligas menores y los Boy Scouts (…) Ella debe haber estado muy estresada, pero eso no es lo que recuerdo. Solo recuerdo las afirmaciones que ella me decía. Siempre fue: ‘Eres inteligente’. Y ‘eres guapo’. Y ‘Sobreviviste a todas esas cosas porque eres fuerte'”

– narró el hoy joven abogado.

Humans Of New York / Facebook

Posteriormente Richard decidió unirse a los marines, ante lo cual su mamá adoptiva lloró. Sin embargo, esa era la manera que él tenía para obtener una educación universitaria y graduarse de la facultad de derecho. Lo que logró, y hoy tiene también una hija, que le significó entender muchas cosas. “Me di cuenta de que cada pequeña elección que haga va a afectar su futuro”, dijo Richard. Fue en ese entonces cuando se puso a pensar en lo diferente que habría sido su vida si sus padres hubieran pensado igual. Pero lo importante es que hoy es feliz, y a pesar de que debería estar roto emocionalmente, no lo está, porque hace treinta años conoció a su mamá, quien con su amor lo salvó.

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