Por Constanza Suárez
6 julio, 2020

Pablo Fracchia supo que Mia vivía abandonada tras haber sufrido una perforación intestinal y decidió intentar ser su padre.

Pablo Fracchia tiene 37 años y durante dos décadas se dedicó a prestar servicio en situaciones de catástrofes. Atendió inundaciones en Argentina, incendio en Cromañón, el alud que arrasó con Tartagal y durante la crisis de refugiados sirios en el Líbano. Sin embargo, hace seis meses dejó todo eso para convertirse en padre de una linda niña.

Instagram @pablitofracchia

La historia de Mia comenzó de forma muy dura: con tan sólo cuatro días de vida enfrentó a la muerte y luego pasó un año entero en un hospital de La Plata, Argentina sin una familia que la quisiera. 

Fracchia, Licenciado en Trabajo Social, supo de la historia de la pequeña Mia y decidió formar una familia monoparental con ella. Nada fue fácil, puesto que Pablo es gay. Pero él siempre quiso ser padre. 

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“Pero no era frecuente que los gays fueran padres y uno de los obstáculos para salir del closet era asumir que iba a tener que ceder ese sueño. Deseaba ser heterosexual y eso me daba mucha culpa. Me ayudó una psicóloga que me dijo: ‘¿cómo no vas a querer ser heterosexual si tendrías todo resuelto? No sufrirías discriminación, burlas, no tendrías problemas para casarte y podrías tener hijos’”, contó Pablo a Infobae

En octubre de 2019, Pablo recibió una llamada que cambiaría su vida. Una niña de un año y 10 meses que había sufrido una perforación intestinal estaba sola. Nadie de su familia podía hacerse cargo de ella. Junto a otros 4 postulantes, parejas heterosexuales, Pablo lucharía por adoptarla. 

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“Primero hablé con mi familia, a ver si estaban dispuestos a ayudarme. Todos dijeron que sí al toque. Fui a la entrevista con mi mamá, y me dijeron que me iban a avisar al día siguiente por sí o por no. Después nos fuimos a comer, con pocas esperanzas la verdad. Pero en medio del almuerzo sonó el teléfono, era la secretaria del juzgado. Pensé que me había olvidado algún papel, pero me dijo: ‘¿Seguís con tu mamá? No queremos que recibas la noticia solo: este llamado es para decirte que te elegimos’”, contó a Infobae. 

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Pablo no dejaba de llorar. Ya estaba listo para ser padre y al día siguiente tenía que conocer a su hija. 

“Creo que nos enamoramos al instante”, dijo. A las dos semanas Mia ya estaba instalada en la casa de Pablo. 

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“Cuando la conocí no caminaba ni hablaba. Me enteré que casi se muere en una de las cirugías y que había atravesado todo el post operatorio sola. Ahí entendí lo que me dijo la jueza: ‘Te elegimos porque sentíamos que Mía necesitaba alguien que la abrazara durante un año entero’. Y eso es lo que hago desde ese día, abrazarla. Ahora camina, habla, baila, juega. Descubrió que puede descansar porque hay un otro que la protege”, dijo Pablo al portal argentino. 

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Finalmente ambos lograron lo que merecían: amor incondicional.

 

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