Por Camilo Morales
13 septiembre, 2021

Pedro se paraba día a día con un cartel que decía: “Necesito trabajo”. Un día una transeúnte pasó y lo citó a una entrevista de trabajo. “No solo queremos un trabajo. Queremos un trabajo que nos dignifique como persona”, dijo él.

Para muchas personas la búsqueda de trabajo puede ser un proceso difícil y que puede tardar meses o incluso años. Y esa situación se complejiza más aún si está enmarcada en un contexto de pandemia mundial, la cual ha hecho estragos en las áreas laborales de muchos países. 

En Brasil la situación no es distinta. Hace unos días la joven Raiza Maringa de Paraná dio a conocer un hecho que le ocurrió en la ciuda de Maringá, Brasil, cuando se topó con un hombre que estaba pidiendo trabajo en un semáforo, según informó Razoes Para Acreditar.

Raiza Maringa de Paraná

La joven contó que el hombre estaba con un letrero que decía: “Necesito un trabajo“, junto con su nombre, Pedro, y su número telefónico. De inmediato, Raiza supo que debía hacer algo, así es que anotó el número de teléfono y siguió su camino.

Unas horas después, la joven explicó que había un cupo que se había liberado en donde ella trabajaba. Fue entonces que tomó su teléfono y llamó a Pedro. “Respondió ansioso: ‘Estoy en el semáforo, pero puedo ir a un lugar con internet en 10 minutos“, contó Raiza.

Raiza Maringa de Paraná

Hicieron una videollamada y él le contó su historia. Pedro fue abandonado por sus padres biológicos y criado por un maestro de Porto Velho. De ahí en adelante se desempeñó en diversos oficios, como payaso y mesero, entre otros.

Raiza se conmovió por su historia y lo citó a una entrevista en persona. En la fábrica donde trabaja la joven le hicieron un tour y finalmente lo contrataron. “Hoy no volverás al semáforo. Nos entregarás los documentos para empezar a trabajar con nosotros“, le dijo ella.

Raiza Maringa de Paraná

Para Pedro, esa fue “una señal de que puedo tener esperanza, puedo mejorar mi vida, empezar de nuevo, crear nuevos vínculos, tener una vida menos difícil. No solo queremos un trabajo. Queremos un trabajo que nos dignifique como persona, que nos dé la oportunidad de vivir mejor“.

Desde ese día, este hombre que tuvo que pasar largos días en un semáforo con un cartel se convirtió un empleado más.

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