Por Josefina Pizarro
10 enero, 2018

«Estaba tan sorprendido y no esperaba nada como eso. Dijo que siempre sentía curiosidad por los gimnasios».

Muchas veces no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos, o cuando otro nos muestra su verdadero valor. Siempre nos quejamos de nuestro trabajo, cuando hay personas que darían lo que fuera por tener uno, o cuando hay algo que no nos gusta para comer, cuando hay personas que en ese mismo instante están muriendo de hambre. Un niño se hizo viral por su mirada a través de la ventana de un gimnasio. Hoy, recibió un regalo que le cambió la vida.

Cuando Omer Yavuz tomó la foto de un pequeño lustrabotas mirando a través de la ventana de un gimnasio el dos de enero, sabía que sería poderosa y resonante.

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La foto se hizo tan viral que el gimnasio en sí, decidió dar con el pequeño.

El pequeño, que llevaba chancletas sin calcetines en pleno invierno, con un suéter gris desgarrado y un banquito para limpiar botas en el hombro, algo común en Turquía entre los refugiados sirios que buscan ganarse la vida.

El dueño del gimnasio, Mustafa Kucukkaya, se emocionó tanto al ver la foto original, que no solo la subió a su Instagram, sino que redes sociales lo ayudaran a dar con él.

«Si alguien conoce a este hermano, póngase en contacto con nosotros», escribió. «Conocemos ese sentimiento muy bien. Él tendrá acceso gratuito a nuestro club de gimnasia para toda la vida».

Tras dos días de intensa búsqueda, un miembro del gimnasio lo vio trabajando en la acera y lo engatusó para ir al gimnasio. «El niño no tenía idea de que la foto se había vuelto viral» dijo Kucukkaya en una entrevista. «Aprendió sobre todo esto en el club».

Y sí, estaba muy emocionado por su membresía de por vida.

«Era un niño muy tímido», dijo Mahir Alan, un fotoperiodista que tomó fotos del niño para la agencia de noticias Dogan. «Estaba tan sorprendido, y no esperaba nada como eso. Dijo que siempre sentía curiosidad por los gimnasios «.

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¡Hermoso!

Además, el propietario dijo que muchas personas se han comunicado con ellos y han ofrecido ayuda para el niño. Ese es el poder de un sueño (y de las redes sociales).

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