“Ningún niño tan pequeño como Max debiese perder a su madre”, escribe Brenda.

Hay gente que tiene corazones llenos de amor y bondad: están dispuestos a dejar todo de lado por aquellos a quienes aman. Brenda Schmidtz es una de estas personas. Antes de morir de cáncer la mujer dejó escrita una bellísima carta en donde detallaba instrucciones para quienquiera que terminara casándose con su marido.

Brenda fue esposa y madre de 4 hijos, lamentablemente perdió la batalla contra el cáncer de ovarios en septiembre de 2011. Sin embargo, la mujer no estaba dispuesta a irse así sin más, por lo que un mes antes de su partida escribió una carta a la emisora de Iowa, Star 102.5, la cual recibe peticiones de deseos durante Navidad y luego de analizarlas, eligen algunas para realizarlas.

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La madre de los 4 niños le pidió a su mejor amiga que enviara la carta una vez que David, el viudo de Brenda, conociera a otra mujer y decidiera rehacer su vida. Dos años luego de que ella falleciera, David se enamoró de Jane y se casó. 

Jane tenía dos hijos de una relación anterior, por lo que ahora el matrimonio tiene 6 hijos.

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En navidad de 2012, la radio recibió la carta y llamaron a David, quien no podía creer que tuviesen una carta de su esposa. La nota decía las emociones que estaba experimentando Brenda mientras se acercaba la muerte, aparte hacía tres peticiones a la emisora. Esto decía la carta:

“Hola, mi nombre es Brenda Schmidtz. Cuando reciban esta carta, yo ya habré perdido mi batalla contra el cáncer de ovarios. Escribí esta carta para que una gran amiga se las entregue en el momento indicado. Tuve que escribirla en una computadora porque mis manos tiemblan demasiado y me es imposible escribirla. Le pedí a mi amiga que cuando mi amado esposo, David, hubiese dado vuelta la página y hubiese conocido a alguien con quien quisiese compartir su vida de nuevo, les enviase esta carta a ustedes.

Todos estos años siempre disfruté mucho la Navidad. Es increíble lo que ustedes hacen por la gente, hacen un gran trabajo dando el ejemplo de lo que realmente es la Navidad. Mientras pensaba en mis últimos días en este mundo, le dije a David que cuando yo ya no estuviese, deseaba que siguiese adelante con la actitud y el coraje que yo sé que él tiene. Es un gran esposo y un gran padre, pero también sé que todo esto es muy difícil para él. De hoy en adelante, él es quien debe tomar las mejores decisiones para nuestra familia. Ya llegará el día en que tenga que encontrar a una buena mujer, que sea compasiva y amorosa para que lo ayude a seguir criando a nuestros hijos. Seguro será una gran mujer, la cual me habría encantado conocer, pues para aceptar cuidar a mi gran familia con amor y devoción, se debe tener un corazón inmenso. Le encargué hacer muchas cosas a mi amiga cuando el momento llegara y esta carta es una de ellas.

Tenemos cuatro hijos, Carter, Josh, Justin y el pequeño Max. Max apenas tiene dos años; me diagnosticaron justo después de su primer cumpleaños. Ningún niño tan pequeño como Max debiese perder a su madre, se me llenan los ojos de lágrimas al pensar en eso. ¡Dios mío! Voy a extrañar verlo crecer a él y a los demás muchachos. Me habría encantado poder ver cómo se convertían en hombres de bien. Le he pedido mucho a David que no permita que se olvide de mí. Es un niño grandioso, bello e inteligente. Amo a todos mis hijos y mi favorito siempre ha sido el que esté parado frente a mí.

La razón por la que escribo es esta: tengo un deseo. Tengo un deseo para David, mis hijos, la mujer y su familia si es que también tiene hijos. Quiero que sepan cuánto los amo y quiero que se sientan seguros en este mundo aunque a veces pueda ser difícil. Espero que este pequeño acto pueda ayudarlos y cambiar sus vidas para siempre, así sabrán que yo siempre estaré con ustedes.

Primero, para la nueva pareja de David: un día, o mejor un fin de semana completo, llévenla a un spa o salón de belleza, donde la consientan y le arreglen el pelo, la maquillen, la lleven de compras o a pasear, lo que sea; ella se lo merece. Ser la madrastra de todos esos chicos no debe ser fácil, y especialmente darle al pequeño Max ese amor maternal que solo ella podrá darle. Háganla sonreír y que sepa yo valoro y agradezco todos sus esfuerzos. Quiero decirle que la perseverancia es lo más importante.  Gracias. Te amo, quienquiera que seas. Háblame, siempre te escucharé. Para la familia quiero un viaje mágico a algún lugar en donde puedan disfrutar su compañía y amor como familia y construir recuerdos que guarden  para siempre. Finalmente, a los oncólogos del hospital Mercy y a las enfermeras del ala sur. Dr. Carlson, Dr. Turner, Deb Schnoor y Marie rudolf  una noche de fiesta, comida, bebidas y diversión por todo lo que hacen con los pacientes de cáncer que atienden.”

Dios los bendiga y los mantenga a todos a salvo. Gracias por todo. Los deseos están para expresarse. Brenda.

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Tras leer la carta, nadie en el estudio fue capaz de contener las lágrimas. Las palabras de Brenda calaron tan hondo en los directores de la estación que enviaron a David, Jane y sus 6 hijos a un viaje a Disney World. 

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