Por Camilo Morales
14 septiembre, 2021

“Me gusta mucho mi historia, valoro todo lo que pasé y todo el apoyo que recibí. Estoy muy agradecida con mis padres”, explicó Nilcinádia Alves dos Anjos, cuyos progenitores han trabajado en el campo cultivando mandioca toda su vida.

La educación es un proceso que tiene muchas etapas que hay que superar y que se logran con esfuerzo, dedicación y, principalmente, ayuda de las familias. Pero hay muchos países en donde se requiere un poco más que eso y es necesario tener una buena situación económica para poder lidiar con las matrículas y mensualidades.

Nilcinádia Alves dos Anjos es una joven brasileña que entiende eso y que por ese motivo quiso homenajear a sus padres agricultores en su titulación de la carrera de Medicina, según informó Globo.

Vision Formaturas

La joven aprovechó la graduación y asistió junto a una azada, una herramienta que se utiliza para cavar y mover tierra al momento de sembrar, y que ella utilizó algunas veces trabajando con sus padres en el campo.

Fue así que, al momento en que le pasaron su diploma, Nilcinádia tomó la herramienta con sus brazos y la alzó en los aires, en símbolo de agradecimiento al apoyo y cariño que le brindaron sus padres mientras ella se esforzaba por estudiar. 

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Me gusta mucho mi historia, valoro todo lo que pasé y todo el apoyo que recibí. Estoy muy agradecida con mis padres, llevo ese agradecimiento en mi corazón y no quería que fuera solo para mi, por eso pensé en la azada. Es algo que representa su trabajo“, explicó la joven.

Sus padres, Nilson y Nergina, fueron testigos del homenaje y se subieron junto a ella para recibir el título. La pareja trabajó durante toda su vida en el campo y se esforzaron cultivando mandioca para que sus hijos pudieran estudiar.

Nilcinádia Alves dos Anjos

Según dijo Nilson, quien llegó solamente hasta tercer grado en la escuela “la educación es lo primero, quien no tiene una base, una estructura, un comienzo, tendrá una vida más difícil“.

Nilcinádia Alves dos Anjos

A pesar de lo difícil que puede resultar su carrera, la joven siempre soñó con convertirse en médica. Fue por eso que estudiaba de 10 a 12 horas diarias para lograr su objetivo. “Cuando era pequeña mi madre me llevana al médico y a él le encantaba mi nombre. Decía que yo sería médica“, contó.

A veces tenemos sueños que parecen imposibles (…) pero si luchamos, buscamos y perseguimos todo se vuelve posible. Yo tuve el apoyo de mi familia y tuve suerte“, cerró la joven profesional.

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