Por Luis Lizama
9 julio, 2020

Se había fabricado un refugio de latas, muy precario, pero sus amigos y organizaciones de caridad le construyeron una vivienda adecuada.

Muchas personas viven en las calles, en pésimas condiciones, sin una vivienda digna donde poder dormir abrigado, comer o descansar. En tiempos donde el mundo gira alrededor del dinero, no todos pueden pagar por un hogar. En caso de perder la tuya, es demasiado difícil recuperarse. Por fortuna, todavía queda gente de buen corazón.

Héctor vivía en una casa construida de latas, tapado con algunas mantas y colchones reciclados, en el sur chileno. Dormía sobre la tierra húmeda y bajo un frío techo. No tenía muchas esperanzas, pero gracias al trabajo de organizaciones como Desafío Levantemos Chile y amigos del joven, ahora tiene una vivienda digna. Le construyeron un hogar en tiempo récord.

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La parte sur de Chile es de un frío terrible. El lugar más austral del mundo sopla fuerte y sin clemencia. Vivir en las calles es la última opción, ante la desesperanza.

Héctor vive en la ciudad de Los Ángeles, tiene 31 años y no le ha tocado fácil. Un incendio consumió su anterior casa y de ahí en más armó un refugio con latas, madera y todo lo que encontrara.

Imagen referencial – Pixabay

Jenifer, una de las amigas de Héctor contó su historia en redes sociales, la que llegó a oídos de Desafío Levantemos Chile y también la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones. No pudieron dejarlo pasar y se pudieron manos a la obra.

A ellos se sumaron varias otras personas, amigos y vecinos. En dos semanas la casa nueva ya estaba construida.

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Su nueva casa tiene de todo: Un dormitorio, baño, cocina y todo lo necesario para vivir. Es mucho mejor de lo que imaginó, pues en la era moderna es extremadamente difícil que alguien te regale una vivienda. 

“Muy contento de todo este logro, por todo los que colaboraron en este proyecto para que yo pueda tener una casa hermosa y digna, no tengo palabras para agradecer a todos los que se hicieron presentes. Esto es un nuevo comienzo de la vida antigua a vivir un presente mejor y mejorar mi condición de vivir, contento”.

Comentó el beneficiario, Héctor, a La Tribuna.

Una historia de inspiración, que nos enseña la importancia de ayudar a los demás.

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