Por Camilo Morales
23 diciembre, 2021

Sam Scribner siempre quiso llevar una vida nómade hasta que pensó que sus sueños se acabarían luego de sufrir un accidente. Su hermana se decidió por ayudarlo y ahora son compañeros de ruta.

Los accidentes pueden ocurrir cuando menos uno se lo espera. Y muchas veces resultan ser tan graves que se genera un impacto a nivel familiar y de círculo cercano. Es ahí cuando tiene que haber una buena red de apoyo para que los afectados no se sientan solos.

Alex Scribner, de 32 años, fue ese pilar para su hermano Sam, de 28 años, quien sufrió un accidente casero. Estaba recostado en una hamaca cuando cayó al suelo y tuvo una lesión en su médula espinal irreversible, según informó Mirror UK.

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Sam quedó paralizado de sus brazos y piernas, por lo que tuvo que estar obligado a tener que usar una silla de ruedas durante el resto de su vida.

Pensó que sus sueños de poder viajar por el mundo se destruirían, pero no contaba con el apoyo que tendría de su hermana. Luego de pasar tres meses en recuperación en la UCI y teniendo que rehabilitarse, tuvo que aceptar que nada sería igual.

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Ante eso, Alex quiso devolverle sus ganas por querer viajar, por lo que tuvo una idea: compró un autobús viejo y lo transformó en una casa rodante que fuera inclusiva y apta para sillas de ruedas.

Luego de que tuvieron su primer autobús listo lo vendieron tiempo después a una mujer que se contactó con ellos por Instagram. Ella también estaba en silla de ruedas, así que Alex supo que el vehículo estaba destinado a ayudar a quienes se pusieran en el camino.

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Queríamos esto no solo para nosotros, sino que fuera una opción para cualquiera que quisiera esta oportunidad (…) Así que le vendimos el primer autobús y luego comenzamos con el que tenemos ahora“, contó

Tiempo después acondicionaron una nueva máquina para que no solo pudiera viajar por la carretera, sino también donde pudieran vivir juntos los hermanos.

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Pasaron un par de meses y el bus estuvo listo. Gracias a la ayuda de Home-Depot, quienes conocieron su historia, pudieron terminar los arreglos. “Gastamos alrededor de 35 mil dólares en las renovaciones“, contó Alex.

Ahora ambos viajan por el mundo, a pesar de los obstáculos que pueda tener Sam. “La gente asume que este tipo de vida no sería posible para alguien en la posición de Sam, pero como pueden ver, eso no es cierto“, cerró la joven.

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