Por Felipe Costa
26 febrero, 2021

Carlos Alegre fue por semanas el misterioso estudiante bajo el farol. Él es un joven que se desvive por la Ingeniería Automotriz, por lo que en sus tiempos muertos, entre pedido y pedido, el repartidor repasa el contenido de sus clases. El dinero que gana lo usa para ayudar en casa, visualizando un mejor futuro.

Cuando uno estudia lo que en realidad ama, es capaz de dar un esfuerzo extra si es necesario con tal de visualizarse en un futuro mejor, así mismo es lo cree Carlos Alegre, un estudiante de Ingeniería Automotriz que se volvió viral en las redes luego de que alguien lo captara bajo una farola estudiando durante la noche. Su dedicación inspiró a muchos que hoy, pese a los problemas, se dan cuenta que todo es posible, aunque el camino sea largo y complicado.

Catalunya Plural

Carlos no tiene redes sociales, por lo que por un tiempo fue el anónimo estudiante de la farola, hasta que sus amigos lo reconocieron. Muchos creían que solo se relajaba al aire libre o incluso que no tenía dinero para la luz, así que ocupaba el alumbrado público para estudiar. La verdad no es ni una ni la otra, pero aun así guarda una historia ejemplar.

Alegre había comenzado a trabajar como repartidor en las tardes y noches luego de sus clases. Al día pasaba mucha materia y los únicos momentos para estudiar eran pocos, así que aprovechaba los ratos entre pedidos.

Beneméritos GC

Al principio lo asociaron con la empresa Glovo, pero como contó al medio Catalunya Plural, trabaja para la empresa Uber y al no contar los primeros días con una mochila se consiguió la que pudo. Debía comenzar a hacer dinero y no podía esperarse una semana más, ya que no solo le sirve para ahorrar sino también para ayudar en su casa.

“A las 21:00 horas de la noche un joven espera alguna llamada de Glovo para entregar algún pedido a domicilio. Y mientras tanto, sentado en el suelo estudia a la luz de una farola”.

–Pedro G. Díaz en Facebook

Telecinco

Carlos asegura que no es primera vez que trabaja y estudia, durante un tiempo también trabajó repartiendo pizzas, hasta que los horarios con sus prácticas no se convalidaban. Trabajar en aplicaciones le ha dado mayor libertad y los tiempos muertos los aprovecha en estudiar lo que más ama.

En el futuro, Alegre quiere convertirse en un gran ingeniero, se desvive en la empresa donde realiza sus prácticas, con jefes que elogian su dedicación y entusiasmo. Pronto, el joven hará su segunda práctica profesional en un equipo de motos profesional, un gigantesco paso que le brindará mucha experiencia y que sin dudas, con la determinación que ya ha demostrado, no tendrá problemas en afrontar el nuevo desafío.

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