Por Camilo Morales
9 mayo, 2022

Ben Ford, de 32 años, fue dado en adopción por Kim West, de 51 años, cuando era un bebé. Luego de su reencuentro, ambos comenzaron una relación amorosa que generó polémica y que aseguran “no es incesto”.

Muchas personas han tenido que llevar una infancia y adolescencia sin la presencia de sus padres, algo que puede darse por muchos motivos, por ejemplo que sus progenitores no pudieron cuidarlos y tuvieron que relegarlos a hogares de menores para ser dados en adopción.

Y algunas de estas personas han tenido la suerte de poder conocer a sus padres luego de haberse criado y crecido en familias con las que no compartían sangre. Es por eso que la mezlca de sensaciones al reencontrarse con ellos puede ser muy fuerte y confusa.

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Sin embargo, existe el caso de un joven estadounidense cuyo sentimiento al encontrarse con su madre biológico fue un paso más allá, hasta tal punto que se enamoró de ella.

Según información de Mirror, el sujeto en cuestión es Ben Ford, de 32 años, quien fue dado en adopción hace 30 años atrás por su madre Kim West, de 51 años. Tras reencontrarse ambos aseguraron que están hechos “el uno para el otro”, y no como una relación de madre e hijo, sino que de pareja romántica.

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La mujer explicó que ahora está en un romance con su hijo desde hace 2 años y cree que estaban “destinados” a que eso ocurriera. De hecho, el mismo Ben ha asegurado que tienen “una intimidad alucinante“.

A pesar de lo polémico y shockeante que esto pueda significar para sus círculos cercanos, como familiares y amigos, ambos aseguran que no se trata de una relación incestuosa y que están tan enamorados que planean casarse en el mediano plazo. Incluso, agregaron que se trata de una “atracción sexual genética”.

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Antes de que Kim llegara a la vida de Ben, el hombre vivía en Estados Unidos mientras que su madre en Inglaterra. Comenzaron a comunicarse por cartas y luego a intercambiar llamadas telefónicas para coordinar su reencuentro.

Luego de esas conversaciones, Kim aseguró que tenía “sueños eróticos” con él, por lo que comenzó a sentirse atraída hacia su propio hijo.

Ambos vivieron su reencuentro en un hotel en donde se dieron un beso por primera vez. Ben, que en ese momento estaba casado con su esposa Victoria, mantuvo relaciones con su madre muchas veces antes de decidir divorciarse.

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Esto no es incesto, es atracción sexual genética. Somos como los guisantes. Estamos destinados a estar juntos (…) Sé que la gente dira que somos repugnantes, que deberíamos ser capaces de controlar nuestros sentimientos, pero cuando te golpea un amor (…) tienes que luchar por él“, explicó la mujer.

La pareja recibió apoyo de otra pareja en la misma situación en Michigan, Estados Unidos, en donde se asentaron. Para ellos, a pesar de los malos comentarios, lo esencial es mantenerse juntos. “Es una oportunidad única en la vida y es algo de lo que Ben y yo no estamos dispuestos a renunciar“, cerró la mujer.

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