Por Cristofer García
22 junio, 2022

“Vi las bolsas y luego al revisar noté que habían tres teléfonos celulares allí. Incluso pensé en quedarme uno para mí, pero no fue lo correcto”, contó Fredson Pereira de Oliveira, de 21 años de edad, quien vive en las calles de Curitiba, Brasil.

Una buena acción, por más pequeña que sea, puede cambiar significativamente la vida de una persona. En ocasiones son aquellos que menos se esperan los que tienen un gesto de solidaridad con los demás, que termina siendo muy valorado.

Un caso de esta naturaleza ocurrió en la ciudad de Curitiba, Brasil, donde un joven sin hogar protagonizó una conmovedora historia. Según reseñó el medio Bem Paraná, el chico Fredson Pereira de Oliveira, de 21 años de edad, se encontró en la calle una bolsa con tres teléfonos celulares dentro y no dudó en buscar a las autoridades para devolverlos.

Guardia Municipal de Curitiba

El joven halló los equipos móviles, dos iPhones X y un iPhone 11, en la localidad de Rodoferroviária y lo siguiente que hizo fue ir hasta la Guardia Municipal para dar aviso del extravío. Esta situación impresionó a los oficiales, porque lejos de querer beneficiarse estando viviendo muchas carencias, prefirió que las pertenencias volvieran a sus dueños.

Los guardias municipales Alexandre Albuquerque y Kleyton quedaron gratamente sorprendidos por lo ocurrido. Ahora la siguiente tarea es dar con los dueños de los teléfonos para que los tengan con ellos nuevamente.

“El individuo llamó al equipo, fuimos a él y luego comentó que encontró los teléfonos celulares en el Rodoferroviária, estaba deambulando y no sabía si entregaría a la oficina de correos, donde tendría que dejarlo, porque quería encontrar a los propietarios. Notamos que era un ciudadano sin hogar, incluso sacamos su archivo para ver si había alguna situación con la justicia, pero todo estaba bien”, contó Albuquerque.

Guardia Municipal de Curitiba

“Lo que me llamó la atención fue su honestidad. Porque porque tres celulares, juntos, tranquilamente darían 10.000 reales (1.900 dólares) vendiéndolo en el mercado negro y dijo que quería hacer lo correcto. A través del número de identificación del dispositivo tratamos de identificar si había alguna situación de hurto, robo, si había alguna denuncia policial, pero no encontramos nada”, agregó Albuquerque.

Incluso uno de los teléfonos estaba nuevo y aún en su caja, por lo cual no hubiese sido tan difícil para Fredson venderlo si así lo hubiese querido. Por ello es tan importante su gesto de honestidad. El joven ha tenido que lidiar con esta vida en la calle durante los últimos 7 meses, lo cual ha sido sumamente complicado para él.

Guardia Municipal de Curitiba

“Algunos días consigo algo de dinero y luego me voy a un hotel, pero no siempre. La gente que vive en la calle es así: si podemos hoy, mañana tenemos que volver a la calle a conseguir dinero otra vez”, comentó el joven, quien notó esta bolsa en el suelo y quiso indagar.

“Vi las bolsas y luego al revisar noté que habían tres teléfonos celulares allí. Incluso pensé en quedarme uno para mí, pero no fue lo correcto“, detalló Fredson, quien trabajaba en los semáforos de la ciudad, con la intención de en algún momento conseguir algo estable.

Guardia Municipal de Curitiba

“Quería traer a mi hijo, que tiene un año y medio, y a mi esposa aquí, pero no los voy a traer a vivir en la calle, que es difícil, sobre todo porque Curitiba es muy fría”, dijo. dice

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