Por Diego Aspillaga
21 febrero, 2020

Expertos afirman que estas instalaciones, típicamente diseñadas y reservadas para los más pequeños, tienen grandes ventajas para los abuelitos y serían parte de la solución a sus problemas emocionales. Les sacan mucho provecho.

Hay pocas actividades que un niño disfrute más que ir a una plaza o a un parque y gozar de los juegos especialmente diseñaos para él.

Toboganes, columpios, cuerdas, puzzles, pirámides; la variedad es infinita y cada vez más alentadora para que los pequeños se ejerciten, conozcan a otros niños y salgan de sus casas a tener emocionantes aventuras. 

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Y si bien los expertos concuerdan que son los niños los más beneficiados con estas instalaciones, ahora han descubierto que existe otro grupo etario vulnerable que podría aprovecharlas y beneficiarse con ellas: los adultos mayores. 

Si bien la última etapa dela vida es llamada la de los “años dorados”, existen muchos abuelitos que no lo pasan bien en su vejez. La falta de ejercicio hace doler sus ya frágiles músculos y huesos. Por otro lado, la muerte de sus amigos y la adultez de sus hijos  y nietos significa que estas personas generalmente se van quedando solas, lo que puede dificulta sus procesos de socialización y puede llevarlas a la depresión.

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Todos estos problemas so0n muy conocidos por los expertos que suelen tratar con personas mayores, y las soluciones solían ser medicamentos o terapias para frenar los síntomas de llegar a la vejez.

Sin embargo una nueva investigación descubrió que estos problemas podrían desaparecer de una forma mucho más entretenida y fácil de aplicar: con juegos especiales para ellos en parques y plazas públicas.

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Estos juegos, al igual que los de niños, tendrían que ser diseñados específicamente para que los abuelitos puedan aprovecharlos sin correr riesgo de heridas o lesiones. Máquinas de ejercicios de bajo impacto, asientos cómodos, juegos de destreza y de memoria son ideales para los ancianos que quieran pasar un tiempo agradable, seguro y productivo fuera de sus casas mientras mejoran su musculatura, equilibrio y flexibilidad. 

Además de promover la salud física, los parques brindan beneficios mentales y sociales a los visitantes. Los campos de juego para adultos mayores pueden servir como espacios de reunión social dentro de la comunidad y ayudar a combatir los sentimientos de aislamiento y soledad entre las generaciones mayores, reportó el sitio ViralHatch.

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Lo mejor de estas nuevas iniciativas, que ya están dando frutos en lugares como China y Europa, es que estos juegos para ancianos pueden estar en el mimso lugar de los diseñados para los más pequeños, generando parques intergeneracionales que benefician a todos los que quieran pasar sus tardes ahí.

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Además de ejercitarse, jugar y descubrir, los pequeños aprenden a jugar con ancianos, a escuchar sus historias y a quererlos y respetarlos como ellos se lo merecen.

Los abuelitos, por otro lado, se ven acompañados y revitalizados por los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que ahora comparten con ellos y los hacen sentir parte de la comunidad y la ciudad.

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En vez de que los ancianos tomen medicamentos y asistan a terapias para tratar el abandono y la soledad o se que en encerrados en sus casas, estos parques los invitan a participar y a disfrutar nuevamente de sus barrios y de sus vecinos de todas las edades. 

 

 

 

 

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