Por Constanza Suárez
7 febrero, 2019

“Trataba de imaginar cómo sería la vida de mi sobrina si tuviera las mismas oportunidades que todos los demás en educación, empleo, todos los aspectos de la vida”, dice Roy Allela, dueño de los guantes Sign-IO.

La sobrina de seis años de Roy Allela nació sorda. Le resultaba difícil comunicarse con su familia, nadie sabía lenguaje de señas. Así que Roy, un joven de 25 años de edad que trabaja para Intel y tutores de ciencias de la información en la Universidad de Oxford, inventó guantes inteligentes que convierten los movimientos del lenguaje de señas en audio.

Los guantes, llamados Sign-IO, tienen sensores flexibles cosidos en cada dedo. Los sensores cuantifican la curva de los dedos y procesan las señas. Los guantes están se conectan a través de Bluetooth a una aplicación de teléfono móvil que también desarrolló Allela, que luego vocaliza las letras.

Mi sobrina usa los guantes, los usa con su teléfono o el mío, y puedo entender lo que está diciendo“, dice Roy Allela a The Guardian.

Brett Eloff/Royal Academy of Engineering

El joven probó los guantes en una escuela de necesidades especiales en el condado rural de Migori, en el sudoeste de Kenia, donde los alumnos reconocieron uno de los aspectos más útiles e importantes de la iniciativa: la velocidad con la que funciona.

Las personas hablan a diferentes velocidades y es lo mismo que las personas que usan lenguaje de señas: algunas son realmente rápidas, otras son lentas, por lo que lo integramos en la aplicación móvil para que sea cómodo para cualquier persona que la use”, aseguró Roy.

Los usuarios también pueden configurar el idioma, el género y el tono de la vocalización a través de la aplicación, con resultados de precisión que promedian el 93%, dice Allela.

Brett Eloff/Royal Academy of Engineering

Los guantes vienen en diferentes estilos, ya sea de princesa o Spider Man. “Combate el estigma asociado con ser sordo y tener un impedimento del habla. Si los guantes se ven bien, todos los niños querrán saber por qué se los ponen “, dijo Roy.

Ahora, para Roy busca disponer de dos pares de guantes en cada escuela de necesidades especiales en Kenia, y cree que podrían usarse para ayudar a los 34 millones de niños en todo el mundo que sufren una pérdida auditiva.

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