Por Diego Aspillaga
17 diciembre, 2019

Luego de 30 años de espera, Hua Li encontró un equipo médico que podía ayudarlo: tuvieron que romperle todos los huesos de la espalda para poder enderezarla. Gracias a eso, hoy puede ver a la gente a los ojos de nuevo.

Salió de la escuela a los 18 años. Era joven, apuesto e inteligente, parecía tener toda la vida por delante y un futuro brillante. La artritis, sin embargo, no se lo permitiría.

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Esta es la historia de Li Hua, un hombre de 46 años que pasó 28 años «doblado a la mitad» por una agresiva forma de artritis. La enfermedad era tan severa que incluso le impedía ingerir alimentos y líquidos.

El hombre fue diagnosticado con Espondiloartritis anquilosante, la cual fue detectada tempranamente debido a los fuertes dolores que sufría y que lo obligaban a encorvarse para aguantar el dolor.

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Si bien la enfermedad era tratable, la precaria situación de Li Hua y su familia, provenientes de la ciudad china de Yongzhou, le impidió buscar la ayuda que necesitaba. Sólo tenía un apoyo su anciana madre.

Los años pasaron y el otrora normal cuerpo del joven comenzó a ceder ante la presión de a enfermedad hasta que un día su frente llegó a sus muslos y no se despegaron más.

Esta deformidad de la espina de Li Hua es descrita por los médicos como una «triple»: su mentón está pegado al pecho, su esternón a su pubis y su cara a su fémur.

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Si bien buscó ayuda médica muchas veces, su caso siempre era rechazo debido a los costos y a la complejidad de la intervención que necesitaba para volver a levantarse.

Pero luego de años luchando con las secuelas de su artritis, una nueva oportunidad lo llenó esperanza de poder levantarse de nuevo y ver a todos de frente.

Esta consistía en 4 complejas operaciones que básicamente le desarmarían y rearmarían su espalda que serían realizadas por el profesor universitario Tao Hurien, jefe del Departamento Ortopédico y de cirugía de Espina de la Universidad de Shenzhen.

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Si bien el profesor Tao tenía experiencia ayudando a otros pacientes «doblados», el caso de Li era por lejos el más complejo ya que involucraba una serie de órganos vitales -como el corazón y los pulmones, que estaban aplastados entre su espalda y sus piernas- y múltiples intervenciones, cada una riesgosa y muy compleja.

«Un paciente normal en su caso podría por lo menos mover si cabeza, pero él no podía. Sólo había una separación de 5 centímetros entre su mentón y muslos», explicó.

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«Nuestra única opción era romper sus hueso una sección a la vez -fémur, vértebras lumbares, cervicales y torácicas- y enderezar así su columna», dijo el profesor.

«El riesgo era de 20 a 30 veces mayor que el de una cirugía de columna normal y la posibilidad de que quedara parapléjico eran muy altas», agregó el especialista.

Pero la suerte por fin le sonreiría a Li Hua. Luego de 4 arduas operaciones, el hombre pudo dormir por primera vez mirando al cielo.

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Luego de 28 años postrado, ahora puede moverse con ayuda de un andador y después de tres meses de terapia, caminará normalmente.

«Si no hubiera sido por el doctor Tao, no habría tenido cura. Es mi salvador, mi gratitud hacia él viene sólo después de la que tengo por mi madre», dijo un emocionado Li.

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Desde el hospital, en tanto, comparan las cirugías del hombre con escalar el monte Everest.

 

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