Por Cristofer García
20 julio, 2021

Adriana María Queiroz, de 42 años, actualmente tiene un alto cargo en el Juzgado Civil, de Niñez y Juventud de Qurinópolis, Brasil. Sin embargo, al venir de un hogar humilde, tuvo que trabajar duro por sus estudios.

La vida da muchas vueltas y quienes hoy están abajo mañana pueden levantarse, tal como lo hizo esta mujer brasileña con mucho esfuerzo. Este es el caso de Adriana María Queiroz, de 42 años, quien por su origen humilde y raza fue discriminada, pero logró convertirse en una jueza de su país.

Adriana proviene de una familia de pocos recursos de Guanambi, en el estado de Bahía, la cual luego se trasladó a Tupa, en Sao Paulo, en busca de calidad de vida. Vivía junto a sus padres y sus 5 hermanos.

Adriana María Queiroz

Según reseñó G1 en 2017, desde muy joven Adriana tenía claro que los estudios eran el camino para surgir, así que se puso metas claras, a pesar de las dificultades. Y aunque se convirtió en la principal autoridad del Juzgado Civil, de Niñez y Juventud de Qurinópolis, ciudad de Goias, su sueño de ser abogada fue un camino duro.

Cuando tenía 18 años aprobó el examen de ingreso a una universidad privada para estudiar leyes y para pagar su carrera decidió trabajar en el área de la limpieza en el hospital Santa Casa de Tupa.

Adriana María Queiroz

Sin embargo, lo que ganaba en este empleo era poco, además, tuvo que soportar discriminación cuando trabajaba de limpieza por el día y estudiaba a la vez durante la noche. “(Este es) un lugar para pobres y negros, limpiando pisos y no la universidad, menos en derecho“, le llegaron a decir, recuerda.

Afortunadamente, solo estuvo 6 meses en ese trabajo antes de ser ascendida a un puesto administrativo, que mantuvo hasta graduarse. Además, ante el poco pago, que no le alcanzaba para costear sus estudios, le contó su historia al director de su carrera, para solicitar una beca.

Adriana María Queiroz

“Fui a la universidad y busqué al director de la carrera de derecho. Le hablé de mis sueños y que no podía dejar pasar esa oportunidad. Viendo mis esfuerzos, me otorgó una beca del 50% en la matrícula y hasta pagó cuotas, lo que hizo posible que yo hiciera el curso”, contó.

De esa forma, fue creciendo como profesional hasta llegar al cargo de jueza. De hecho, su inspiradora historia y toda su experiencia la llevaron a escribir un libro, para servir como ejemplo a otros.

Adriana María Queiroz

“Cuando asumí el cargo en 2011, muchas personas se acercaron a mí pidiéndome consejos sobre cómo lograr lo que quieres. Me surgió el deseo de escribir un libro mostrando que no es fácil, pero es posible. Cuando me estabilicé en mi carrera, comencé a escribir para tomar este mensaje y alentar a la gente mostrando que es posible hacer realidad los sueños siempre que haya compromiso”, expresó.

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