Por Cristofer García
26 marzo, 2021

“Lo pensé al principio, pero iba en contra de todo con lo que me criaron”, dijo Skye, antes de marcharse de regreso a casa. Tiene claros sus objetivos: “Mi máxima prioridad es ser un modelo a seguir para mi hija”.

El amor de una madre puede llevarlas a hacer hasta lo imposible por salvar la vida de sus hijos. Solo ellas entienden el significado de haber llevado la vida de sus pequeños 9 meses dentro de su barriga, por lo cual no dejarían que nada ni nadie les haga daño.

Así es el caso de Skye Wickham, una joven del condado de Citrus, en Florida, Estados Unidos, quien siempre había querido con convertirse en madre. Sin embargo, cuando el momento tan especial llegó, no contó con el apoyo de su novio.

Skye Wickham

Para Skye, era un sueño desde pequeña el poder casarse, formar una familia y tener sus propios niños. Cuando lo pensaba, era una imagen perfecta para ella y esperaba que pudiera cumplirse.

No obstante, ocurrió todo lo contrario. Cuando tenía 23 años vivía en Oregon (costa oeste, al otro lado del país) junto a la familia de su novio y su propio hermano, quien se había mudado con ellos. Fue en ese momento cuando supo que esperaba un bebé.

Skye Wickham

“Estaba en Oregon cuando me enteré de que estaba embarazada. Estaba aterrada”, contó Skye en conversación con Citrus County Chronicle.

No obstante, lejos de recibir el apoyo que tanto esperaba de su pareja, él actuó de la manera totalmente contraria. De hecho, la familia de su novio la presionó para que interrumpiera el embarazo, porque esto podría perjudicar sus vidas.

“Lo pensé al principio, pero iba en contra de todo con lo que me criaron“, expresó Skye.

Skye Wickham

En medio de su desesperación y sin saber bien qué hacer, le dijo a su hermano para volver a casa, en el condado de Citrus. Habló con su madre a más de 4.800 kilómetros de distancia y le recomendó que regresara a casa.

“Llevaba mi auto conmigo y estaba trabajando, así que tomé mi último cheque de pago y mi hermano nos llevó de regreso a Florida, estuve vomitando durante todo el camino”, contó.

Lo siguiente que hizo fue asesorarse con la organización religiosa Pregnancy & Family Life Center of Citrus County, quienes brindan ayuda a las mujeres en crisis de embarazo. Fue ahí donde se realizó una ecografía.

“Cuando una mujer joven está considerando interrumpir el embarazo, intentará convencerse a sí misma de no creer que hay un ser vivo dentro de su útero. Ella trata de creer que no es real. Pero cuando ves un pequeño latido, no se puede negar que es un pequeño milagro“, comentó Stephanie Bell, directora ejecutiva del Pregnancy & Family Life Center.

Skye Wickham

“El mundo nos dirá que un feto no puede ser considerado un ser humano, pero en el momento de la concepción ese feto está presente con cada característica y gen que eres ahora. La máquina de ultrasonido juega un papel vital en el Centro de Embarazo porque estas mujeres no tienen que creer en nuestra palabra, lo ven. La máquina de ultrasonido es nuestra ventana al útero”, agregó.

Y así ocurrió con Skye. “La vi, ¡parecía un frijol! El ultrasonido lo hizo real, eso es una vida real dentro de mí“, dijo.

Su novio se quedó en Oregon y ella emprendió el viaje para criar a su hija sola, de lo cual no se arrepiente en lo absoluto. “Durante todo el tiempo que estuve embarazada, iba al centro cada dos semanas y hablábamos sobre cómo me sentía emocional y físicamente“, contó Skye.

“Me preguntaban cómo podían ayudarme, y fueron un gran sistema de apoyo para mí, incluso si era solo para desahogarme“, agregó.

Skye Wickham

Toda esta situación hizo que Skye le diera un giro radical al rumbo de su vida. Su pequeña Serenity vive con su madre y ella decidió regresar a la universidad y titularse como enfermera.

“Mi máxima prioridad es hacer todo lo que pueda por nosotros, ser la mejor madre que pueda ser y ser un modelo a seguir para mi hija. Estoy muy decidida”, manifestó.

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