Por Cristofer García
22 julio, 2021

“Estoy muy orgullosa de ella, porque tiene muchas ganas. Sabemos que no es fácil, que hay una barrera, pero ella está aquí todos los días, perseverando”, dijo Edvania sobre su amiga Eliene, quien ya escribió sus primera palabras.

Nunca es tarde para aprender. Aunque pasen los años, siempre se estará en edad para adquirir nuevas habilidades, aún más si se trata de esas que siempre se necesitaron en la vida. Este es el caso de una mujer de 48 años que está aprendiendo a leer y escribir.

Eliene Maria da Conceição, de Lençois Paulista, Sao Paulo, Brasil, tuvo que enfrentarse toda su vida a las limitaciones de no poder comunicarse correctamente. Afortunadamente, ahora cuenta con la ayuda de una compañera de trabajo, Edvania de Oliveira, que le está enseñando estas destrezas.

Unsplash (foto referencial)

Se conocieron trabajando en el área de limpieza y en ese momento Edvania se enteró de que su amiga sufría mucho al no poder expresarse por estos medios y también era humillada por estas carencias, que suelen aprenderse a temprana edad.

“Llegó el día en que Eliene llegó aquí muy triste, hubo un momento en que alguien la humilló porque no sabía leer. Me habló y lloró. Sentí su dolor“, dijo Edvania, en entrevista con TV Tem, según Bol.

Unsplash (foto referencial)

Desde ese momento, su amiga se dedicó a enseñarle cómo escribir y leer. Las clases se dan cada día durante la hora del almuerzo, cuando aprovechar el descanso para estudiar. Edvania le instruye toda la experiencia que obtuvo educando a uno de sus hijos cuando presentó problemas en la escuela.

“Estoy muy orgullosa de ella, porque tiene muchas ganas. Sabemos que no es fácil, que hay una barrera, pero ella está aquí todos los días, perseverando, haciendo las ‘tareas‘, aprendiendo, estudiando en casa antes de irse a dormir“, comentó Edvania.

TV Tem

Y así como su amiga la ayuda, otros compañeros del trabajo se sumaron a apoyarla. De hecho, fue su coordinadora quien le obsequió su primer kit escolar. “Mi jefa me dio un cuaderno, un lápiz, un estuche y me emocioné porque vi de lo que realmente iba a aprender”, dice Eliene.

TV Tem

De poco a poco comenzó a ver los frutos de su esfuerzo. Quedó muy conmovida cuando pudo escribir su primer mensaje de texto a su hijo por el teléfono. “Lloré de felicidad cuando me respondió: ‘qué hermosa madre, está bien‘. Me conmovió mucho. Todo es posible y lo puedes hacer algún día. Como tengo 48 años y podré leer, si Dios quiere”, expresó.

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