Por Alejandro Basulto
9 enero, 2020

Tiene 22 años y viene de ser bicampeona a nivel amateur, donde marcó 16 goles en la última Liga Platense.

Mara Gómez es una mujer que destaca entre muchas. No solo por ser transgénero, ya que eso debería ser lo de menos. Sino que más bien, por su talento con los pies, siendo una destacada futbolista amateur que hace poco logró uno de sus sueños: convertirse en una futbolista profesional de la Primera División Femenina de su país, Argentina. Logro que también significa un hito para la comunidad LGTBI, ya que es la primera persona transgénero en lograrlo.

Página/12

A sus 22 años, esta ahora ex futbolista amateur y actualmente profesional, celebra que la Asociación de Fútbol Argentina haya autorizado su incorporación como refuerzo del equipo Villa San Carlos. La pretemporada ya empezó y su entusiasmo se nota a distancia. En un país en el que la Ley de Identidad de Género es hace tiempo parte de la realidad nacional, este nuevo logro para las personas transgénero le emociona. Y cómo no. Está haciendo historia.

Página/12

Pero no todo ha sido así de dulce y feliz para Mara. «Para mí, no hay peor asesino que la sociedad cuando discrimina», declaró esta joven, que a sus cortos años, ha sido víctima de muchos hechos de discriminación. Fue a los 15 años cuando empezó a transitar hacia el género femenino, con el que se identifica, viviendo desde momento un montón de exclusiones.

Clarin

Tanto así, que hubo un momento en que no aguantó más y salió de su casa derecho hacia la calle para que un auto le ayudara a poner fin a su vida. Fue entonces, su vecina Adriana, quien la agarró y la salvó, convirtiéndose desde ese momento en una amiga fundamental para ella. Ella fue también la que le presentó el fútbol, siendo posteriormente invitada por un grupo de vecinas a jugar. Ahí conoció su amor, el balón pie, un aliado invaluable en su lucha por sobrevivir.

«Jugar a la pelota era una descarga emocional y lo sigue siendo. Pero en ese momento yo no quería vivir, tenía muchas ganas de matarme, no podía sobrellevar todo lo que atravesaba. Y el fútbol fue mi terapia y también mi manera de socializar, porque me permitió conocer un montón de gente»

– declaró Mara a Página/12.

Página/12

Lo siguiente vino solo. Al poco rato mostró tener dotes para el deporte, llegando al equipo Las Malvinas, donde se convirtió en figura y logró un bicampeonato, incluyendo 16 goles en su último torneo. Este deporte era lo suyo, le llenaba y encontró a las mejores compañeras. «O juega Mara o no jugamos», era lo que decía su equipo cuando el del frente no quería que ella jugara por ser transgénero. Tenía un respaldo valioso y vital. A pesar de que la acusaran por su diferencia física frente a las otras jugadoras.

«¿Por qué un hombre va a jugar mejor que una mujer? Es obvio. Apenas empieza a caminar, al varón le hacen patear una pelota. Las nenas capaz a los 10 o 12 años empiezan a jugar al fútbol, si les gusta. Quizás me equivoco, pero yo lo veo así. Si fuera una cuestión de hormonas o de estado físico, míralo a Messi: mide 1,60, juega con hombres y contra hombres, ¿por qué a él lo siguen siempre cuatro? ¿Me explico? No es el mejor jugador del mundo porque tenga más hormonas que todos. No es el más macho de todos en el fútbol, es el mejor jugador»

– responde Mara a la presunta «injusticia» de que por su físico, ella sería mejor que el resto.

@vscffem

Tras ser presentada junto a la otra futbolista, Ludmila Angeli, en su nuevo equipo de Primera División, los retos para Mara no se acabaron, sino que ahora son muchos más. Se siente cómoda, y su fichaje hasta fue celebrado por la delantera de San Lorenzo y una de las impulsoras de la profesionalización de la Liga local, además de ser la primera mujer futbolista en firmar un contrato, Macarena Sanchez. «Excelente noticia», escribió la también directora del Instituto Nacional de Juventudes.

 

 

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