Por Constanza Suárez
27 febrero, 2020

Wendy Carlos revolucionó el mundo con versiones electrónicas de Bach y otros trabajos como la banda sonora de La naranja mecánica y El Resplandor.

En 1968, Wendy Carlos tomó un sintetizador, un instrumento desconocido en ese momento, y reconstruyó electrónicamente el Concierto de Brandenburgo No. 3 de Johann Sebastian Bach, entre otras piezas, y dio vida al primer álbum clásico de platino que se vendió en el mundo, Switched on Bach.  Un éxito comercial inesperado.

El disco se convirtió en la grabación clásica “electrónica” más influyente de todos los tiempos, rompiendo las fronteras entre la música clásica y la sintetizada. Ganó tres premios Grammy, enviando un importante mensaje al mundo: un sintetizador es un instrumento musical, en lugar de una máquina utilizada por profesores en laboratorios para producir sonidos extraños de robots.

La historia de Wendy es excepcional, su trabajo marcó un precedente e hizo historia. Es que además de romper las barreras de la creación, también lo hizo con la de los estereotipos y discriminación.

Wendy Carlos

Wendy nació como un hombre en medio de una clase trabajadora en Pawtucket, Rhode Island, en Estados Unidos. A los 6 años comenzó a ir a clases de piano y su futuro en la música se forjó en la Universidad de Brown, donde estudió música, física y composición musical en el Centro de Música Electrónica Columbia-Princeton, el primer centro de música electrónica en el país de América del norte. 

Comenzó a trabajar como editor de cintas en Gotham Recording y entabló una amistad con Robert Moog, el inventor del sintetizador Moog, convirtiéndose en uno de sus primeros clientes. 

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A lo largo de los años, Carlos influyó en Moog y lo ayudó a refinar sus sintetizadores, convenciéndolo finalmente de agregar sensibilidad táctil al teclado de sintetizador para una mejor dinámica y musicalidad. 

“Wendy ha desarrollado sonidos líricos que nadie había escuchado nunca antes saliendo de un sintetizador digital. Nadie está en su liga”, dijo Moog en una entrevista en 1985 con la revista People

Moog no exageraba cuando alababa a Wendy. Su talento desbordaba por todos lados, creando piezas que hasta hoy se consideran de culto. En 1971 compuso y grabó música para la banda sonora de la aclamada película de Kubrick, La naranja mecánica, que incluyó su reinterpretación de la Sinfonía fantástica de Berlioz utilizada durante la escena de apertura.

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También creó para las bandas sonoras de El Resplandor y Tron, que incorporaba sintetizadores de orquesta, coro, órgano y sintetizadores analógicos y digitales.

Mientras su carrera en el mundo de la música despegaba, Wendy atravesaba por un complejo proceso: en 1968 comenzó su transición de género. Pasó de ser Walter a Wendy, pero continuó actuando públicamente y presentándose como hombre durante más de una década.

En 1979 por fin pudo mostrar su realidad al mundo y contó que era transgénero en una entrevista con la revista Playboy. “El público resultó ser increíblemente tolerante o, si lo desea, indiferente”, aseguró. 

Wendy Carlos

Unos años más tarde, lanzó Digital Moonscapes, quizás una de sus obras más influyentes, donde exploró por primera vez la posibilidad de una orquesta digital. Carlos cambió a analógico a sintetizadores digitales, probó The Royal Albert Hall Organ y arrojó material inédito de Tron. 

Hoy, la artista de 75 años vive una vida tranquila en Nueva York.

 

 

 

 

 

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