Por Antonio Rosselot
9 noviembre, 2017

Las idas y vueltas de la vida son impresionantes…

Les presento a Jack Kane, un inglés de 23 años que pasó por una situación tremendamente angustiante hace unos meses. Lo que comenzó como un fuerte dolor en su espalda se transformó rápidamente en una limitante severa: empezó a sentir agujonazos, hipersensibilidad en sus piernas, y finalmente imposibilidad para moverse del todo. La dolencia había escalado a niveles impensados, y cuando fue la hora de visitar al médico, el diagnóstico fue lapidario.

Jack tenía un tumor cancerígeno en la columna vertebral, el cual había aparecido claramente en las radiografías. Y según los especialistas, sólo le quedaban unas pocas semanas de vida.

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Teniendo en cuenta el oscuro panorama que se le venía, Jack decidió tomar cartas en el asunto. Mientras estaba internado, le rogó a las enfermeras del hospital que lo levantaran de su silla de ruedas para poder arrodillarse y pedirle matrimonio a su novia, Emma Clarke, el amor de su vida y con quien llevaba tres años de relación.

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Siempre supe que me casaría con Emma. Nos conocemos hace cerca de diez años, y hemos estado juntos los últimos tres. Desde el primer día que la vi, supe que quería estar con ella. Entonces le pedí a mi mamá que se encargara del anillo, y las enfermeras me arrodillaron para la propuesta. Nos casamos ocho días después, ¿para qué esperar?

Jack Kane

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A Jack le quedaban pocos días de vida, y quería aprovecharlos al máximo con la que sería su esposa. Pero a la vez, estaba preparándose para una compleja operación a su columna, la cual se llevaría a cabo poco después de la boda.

Pero el plot twist que sucedió a continuación los dejará a todos perplejos: el mismo día de la boda, Jack se sometió a unos exámenes de rigor. Y no imaginan su reacción cuando se enteró de que el tumor se había reducido casi al mínimo, eliminando el cáncer de su cuerpo.

Shockeados aún por la noticia, Jack y Emma aún debían casarse. Y aprovecharon la ocasión para contarle la buena nueva a su familia y amigos: “Los doctores han hecho pruebas de confirmación, las que resultaron positivas. Ya no tengo cáncer terminal“, dijo el novio.

Por un momento, podrías haber escuchado una pluma caer al suelo en el salón, con 130 personas escuchando. Después del shock inicial, hubo lágrimas, aplausos y felicitaciones. Fue un momento que nunca olvidaré.

Emma Clarke, sobre el día de su matrimonio

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Jack, en todo caso, sigue con su afección a la espalda, pero ahora con un diagnóstico claro: tiene una condición neurológica llamada neuromielitis óptica, conocida como la enfermedad de Devic, con la cual se inflama tanto el nervio óptico y la médula espinal.

Mis piernas podrían no volver a funcionar nunca, pero hay gente que está en peores condiciones que yo. No voy a ser vencido por algo que no puedo ver.

Jack Kane

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