Por Constanza Suárez
29 enero, 2019

La pequeña Claire luchó contra un cáncer a los huesos a los 4 años. “Su pequeño cuerpo puede estar cicatrizado, pero cuenta una historia de perseverancia y esperanza. Enseñemos a nuestros hijos que la imperfección, es la belleza”, dijo su madre.

A Claire le diagnosticaron cáncer de hueso cuando tenía apenas cuatro años. No sabía andar en bicicleta y nunca había estado en la escuela.  El tumor estaba en medio de su espalda, entre dos costillas, tocando su columna vertebral.

El tratamiento fue brutal, vivió 17 ciclos de quimioterapia en un año y múltiples cirugías, incluyendo la extracción de cuatro de sus costillas, parte de su vaina espinal y una fusión espinal. Finalmente, fue declarada en remisión, contó a Love What Matters, su madre, Michelle Russell.

La situación comenzó a complicarse más y no solo el dolor físico la aquejaba. Perdió todo su cabello rizado, casi toda su masa muscular y además, varios de los amigos que hizo en el hospital durante su tratamiento, murieron.

Instagram/prayersforclaire

“Me llevé a casa una cicatriz frágil, pálida, calva, de cinco años, cubierta de cicatrices”, dijo Michelle.

Pero la pequeña no quiso darse por vencida. Aún le quedaba mucho por delante y luchó lo más que pudo. Tres años más tarde, su madre asegura: “Si conocieras a mi hija hoy, esta historia probablemente te sorprendería”. Con 8 años, la bella Claire es hermosa, saludable, musculosa, extrovertida, divertida, una talentosa bailarina competitiva y una brillante estudiante.

A pesar de que la niña volvió a brillar, a menudo las personas pueden ser bastante crueles con sus comentarios y opacar aquella renovada energía.

Instagram/prayersforclaire

Un día, Michelle le pasó unos pantalones cortos y una camiseta sin mangas  a su hija para que se vistiera. En voz baja la pequeña pidió una camiseta diferente. “¿Por qué?”, preguntó la madre. Y la respuesta fue desgarradora: “Un niño en el campamento me dijo que no debería usar camisas que muestren mis cicatrices. Dijo que dan miedo”.

Al escuchar esas palabras, Michelle tuvo un pensamiento irracional pero breve. Quiso “darle sus propias cicatrices” al niño. Pero luego pensó que él probablemente no tenía idea por lo que Claire había pasado, así que decidió decirle a la niña que sus cicatrices no daban miedo, sino que eran hermosas.

Instagram/prayersforclaire

Claire no parecía convencida, unas lágrimas se asomaron en sus ojos. Su madre le dijo: “Tienes una historia increíble. Debes estar orgullosa de lo que superaste”. La niña sollozó: “Solo quiero ser normal”.

“Quiero que pienses en todas las niñas pequeñas como tú que has conocido, que luchan contra el cáncer como tú, que tendrán cicatrices como tú, ¿quieres que las cubran?”, preguntó a su hija.

“¡No! No quiero que estén tristes”, exclamó mientras se secaba las lágrimas. “¿Sabías que al sentirte orgulloso de tus cicatrices, los estás inspirando a sentirse orgullosos de ellos también?”, dijo Michelle.

Entonces esbozó una pequeña sonrisa y agarró la camiseta y se la puso.

A los días, Michelle pensó que sería buena idea hacer una sesión de fotos con Claire y llamó a su mejor amiga que es fotógrafa. “Mostrémosle a Claire, y al mundo, que ser bella no se trata de cabello, maquillaje o ropa. La belleza no es la perfección”, dijo.

Dionne Kraus Photography

“La verdadera belleza es una niña pequeña que experimentó un trauma emocional y físico impensable, y salió por el otro lado más fuerte y con una profunda apreciación de la fragilidad que es esta vida. Un pequeño cuerpo que una vez fue golpeado físicamente por cirugías y quimio, y ahora baila con gracia. Eso es belleza”, reflexionó.

Dionne Kraus Photography

Su pequeño cuerpo puede estar cicatrizado, pero cuenta una historia de perseverancia y esperanza. Enseñemos a nuestros hijos que la imperfección, es la belleza. Esa valentía, es la belleza. Esa compasión, es belleza “, dijo.

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