Por Alejandro Basulto
30 abril, 2019

El oftalmólogo brasileño, Fabiano Brandao, una o dos veces al año regresa a ciudad natal, Areia, para realizar cirugías a personas de tercera edad y donar gafas a niños y adolescentes.

En el mundo de la medicina a menudo nos sorprenden con un invento, una vacuna o un remedio, que salvará o mejorará la vida de muchas personas. Por lo general, es un área donde se encuentra a mucha gente solidaria, que piensa harto en el otro. Y el médico, Fabiano Brandao, de 43 años, no quiso quedarse atrás.

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Él creció en el municipio de Areia, en Paraíba, Brasil. Y posteriormente se fue a João Pessoa a cursar medicina, para después continuar sus estudios en Barcelona, en España, donde sacó su maestría y un doctorado.

Actualmente Fabiano Brandao trabaja en una clínica privada en la capital de Paraíba, donde le va muy bien. Su presente se le puede considerar exitoso. Y él así también lo ve, teniendo además claro que fue en Areia donde aprendió lo necesario para estar donde está ahora.

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«Todo lo que tengo hoy es por los estudios. Fue en Areia que aprendí a leer, escribir. Fue en Areia donde aprendí valores de amor al prójimo. Toda mi educación viene de allí. ¡Areia me dio la base de todo!”

– dijo Fabiano a Razões Para Acreditar.

Es por ello, que a modo de agradecimiento, una o dos veces al año, Brandao regresa a su ciudad natal para realizar cirugías gratuitas de cataratas a personas de tercera edad y también donar gafas a niños y adolescentes. Estas últimas donadas por sus pacientes de la clínica privada Oftalmo Premiun, donde él trabaja.

Oftalmo Premiun

Para Brandao el trabajo social es una manera de agradecer a todos los que lo trataron bien en la ciudad. Y ya lleva 3 años agradeciendo. En los que ha realizado más de 50 cirugías, más de 700 consultas médicas y ha donado aproximadamente 600 gafas a escolares que por sus problemas de visión, se les perjudicaba su rendimiento en la escuela.

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«Un abrazo, una sonrisa, es el mejor pago. Eso es más valioso que el dinero. Pero luego regresan con una bolsa de pollo, frijol… ¡Es un agradecimiento! Al final del año, tuve que traer un pavo en el coche. Me dieron un pavo (risas). Viene del corazón, ¿entiendes?»

– contó Fabiano a Razoes Para Acreditar.

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Finalmente para Fabiano, lo importante es que se destaque que todos colaboran. Desde los pacientes, los empleados a los vecinos de su misma ciudad natal. Con su historia, ha logrado realzar a la empatía y la solidaridad como principios fundamentales para el diario vivir.

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