Por Alejandro Basulto
25 junio, 2019

A Charley lo operaron antes de su nacimiento para minimizar el daño a los nervios causado por defectos severos en el tejido de la zona. Ahora está aprendiendo a caminar y a bailar.

Estamos en una época en que la tecnología lo puede casi todo. Lo que antes no se podía curar o arreglar, ahora gracias a diversas herramientas, medicamentos y conocimientos, se puede solucionar. Y de hecho, en la actualidad hasta se pueden curar defectos y patologías previo al nacimiento de uno. Como fue el caso de Charley Royer, a quien lo operaron de su columna vertebral cuando estaba en el útero.

Actualmente el pequeño Charley Royer tiene 17 meses de edad, y se mueve gateando con una sonrisa por toda su pieza. Pega patadas fuertes cuando le ponen los pantalones y es feliz cuando sus padres lo toman de la mano para salir a caminar. «Cosas que pueden molestar a otros padres, me hacen estar muy agradecida», dijo su madre, Lexi Royer a The New York Times.

Tara Pixley | The New York Times

El pequeño disfruta arrastrarse persiguiendo a Bruce, un simpático perro Yorkie. Muestra su cara de orgullo cuando se para con ayuda del sofá… y tiene razones para hacerlo. Debido a que antes de nacer, los médicos le dijeron a sus padres que su destino sería estar paralizado de la cintura para abajo.

Las pruebas en el útero de su madre, encontraron que tenía un defecto espinal grave, y que por lo tanto, necesitaría de tubos para respirar y alimentarse, aparatos ortopédicos para las piernas, muletas, una silla de ruedas y un tratamiento de por vida para la acumulación de líquido en su cerebro.

Su condición era tener espina bífida, que ocurre cuando el tejido que debe encerrar y proteger la columna vertebral, no se forma de la manera correcta, por lo que deja expuesta parte de la columna vertebral, con los nervios a la vista. Después del nacimiento se puede operar, pero tienden a ser mejores los resultados cuando se hace antes de nacer.

Tara Pixley | The New York Times

Charley fue operado en septiembre del 2017, cuando era un feto de seis meses, y nació a finales de enero del 2018. No necesitó una cesárea e incluso flexionó las piernas en el parto. Lo que más se temía no ocurrió, y de hecho, resulto ser un nacimiento bastante sano.

La finalidad de operar antes de nacer, es que los daños por la espina bífida se pueden prevenir y hasta corregir. Como por ejemplo, una condición peligrosa que tenía Charley en la parte del tronco cerebral, que se había hundido en su canal espinal, que podría haber tenido como consecuencias: discapacidades físicas y cognitivas.

«Está en el buen camino con todo, el habla, la motricidad fina y la cognitiva, excepto la motricidad gruesa, que era lo que esperábamos»

– dijo la señora Royer, su mamá.

Tara Pixley | The New York Times

Charley actualmente puede nombrar sus juguetes y animales de peluche, y claro, también a Bruce, su perro. Juega con las tazas desafiando a su mamá y camina con su andador de ruedas. La primera vez que logró cruzar una habitación gracias al andador, su mama lloró de felicidad.

Recibe terapia física y ocupacional cada semana. Sus padres pasan harto tiempo trabajando con él para que aprenda a caminar. Y a pesar de la cirugía fetal, el daño que se hizo antes de la cirugía le puede reaparecer en síntomas, por lo que tendrá que ser vigilado toda su vida. De hecho, muchos niños con espina bífida son incontinentes, pero para sorpresa de sus médicos, la funcionalidad de la vejiga de Charley parece ser normal.

Y a pesar de aquello y de los miedos que tienen sus padres frente a la situación de su hijo, quien les parecía frágil, haciendo de la paternidad algo aún más estresante. A pesar de todo eso, se encuentran agradecidos y optimistas ante el futuro de su hijo. Ya esperan que crezca para poder irse de excursión con él.

 

 

 

Puede interesarte