Por Constanza Suárez
19 marzo, 2018

“Gasté 200 dólares y la necesito para llegar al trabajo. No puedo comprar otra. La próxima vez, roba el Peugeot de un hipster. ¡O no robar! PD: Devuélvela.” , sigue el anuncio.

Una de las cosas más frustrantes y tristes, es que te roben. No porque estemos aferrados a las cosas materiales, sino porque las conseguimos con esfuerzo. Y bueno, porque hay cosas que queremos mucho en nuestras vidas, en serio son muy útiles.

Como un auto o una bicicleta. Si alguna te robaron alguno de ellos, sabes la rabia que provoca.

Eso fue lo que precisamente le sucedió a la bloguera y ciclista Amanda Needham, quien escribió una publicación en sus redes sociales sobre su robo. Pero esta no es una historia cualquiera. El final es todo, menos lo que esperas.

Amanda contó en su cuenta de Instagram que su bicicleta fue robada y que “en parte” había sido su culpa, porque no la aseguró adecuadamente. Pero bueno agregó que fue “100% culpa de la persona que la robó”.

Furiosa por no poder usarla para llegar al trabajo, Amanda recurrió a sus redes sociales para realizar sus descargos. Hizo una cartel gigante y lo colgó en la puerta de su casa. Probablemente sospechaba que el culpable había sido alguien que vivía cerca.

CARTEL: A la persona que robó mi bicicleta espero que la necesites más que yo. Gasté 200 dólares y la necesito para llegar al trabajo. No puedo comprar otra.  La próxima vez, roba el Peugeot de un hipster. ¡O no robar! PD: Devuélvela.

Amanda dijo que después de unos días, su esposo la instó a que retirara el letrero, pero ella todavía estaba demasiado enojada. Entonces algo interesante sucedió: la gente comenzó a tocar el timbre.

Primero, fueron dos hombres jóvenes que llevaban una bicicleta pequeña y vieja con ellos: “¿A ti te robaron tu bicicleta?”, Preguntó uno de ellos. Y siguió una adorable proposición: “A mí también me pasó, y tenía esta bicicleta por ahí, así que pensé que podrías usarla”.

Needham dijo que se sintió avergonzada e intentó negarse, pero obviamente los muchachos querían hacer algo bueno, por lo que ella aceptó. Luego, ese fin de semana, una mujer mayor llamó por el intercomunicador.

“¿Qué tipo de bicicleta necesitas?”, Le preguntó a Amanda. “No sé mucho sobre bicicletas, pero si encuentro una, te la traeré”.

Amanda Needham agradeció a la mujer y le dijo que estaba usando Citibike hasta que pudiera comprar una nueva. Tuvieron una conversación encantadora que terminó en un abrazo de despedida. Momentos después, el timbre volvió a sonar.

Esta vez era un tipo, diciendo que quería ayudarla: “Bueno, publiqué una foto en Instagram”, explicó el chico. “Y algunos de nosotros comenzamos a hablar, y me preguntaba si podría comprar tu cartel ¿por 200 dólares?”

El hombre dijo que era un comerciante de arte, y sus amigos y seguidores contribuyeron para recaudar dinero para Needham. Ella aceptó y entregó el letrero. Luego tomó la bicicleta que le habían dado los dos hombres más jóvenes, y la llevó a una tienda de bicicletas local, Court Cycles, dirigida por una mujer mecánica llamada JoAnne Nicolosi.

Needham le preguntó a Nicolosi si estaría dispuesta a ayudar a arreglar la bicicleta y encontrarle un hogar a cambio de ayuda para establecer una presencia en las redes sociales en Instagram y Twitter. Nicolosi estuvo de acuerdo y nació el concepto de #Karmacycle, que busca regalar bicicletas a quien lo necesite, como le sucedió a Amanda.

La historia de Needham fue recogida por el Washington Post, volviéndose rápidamente en viral. ¿Cómo no si es realmente adorable? Lo mejor que he leído esta semana.

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