Por Alejandro Basulto
2 septiembre, 2019

«Se suponía que Aiden era un niño muerto, pero salió gritando y ha estado luchando desde entonces», fue lo que dijo el papá del pequeño a la en ese entonces, ya emocionada fotógrafa.

Jennifer Ryal es una fotógrafa profesional que no tenía como política de trabajo fotografiar a recién nacidos. No era lo suyo, no era algo a lo que se dedicara. Pero este caso cambió esa postura. Debido a que una mujer le llamó para que fotografiara a su sobrino de 8 semanas que acababa de salir del hospital. Tenía que venir al día siguiente, debido a que no sabía cuantos más iba a vivir. Él había nacido con microcefalia, es decir, con su cerebro sin desarrollar por completo, lo que no solo conlleva a que tengo la cabeza más pequeña, sino que normalmente, significa que nazca muerto.

Jennifer Ryals

Pero eso no ocurrió y este pequeño guerrero no dejó de luchar desde el momento que nació. Aiden, como se llamaba este bebé luchador, soprendió a los médicos. Y cuando logró Jessica conocerlo, ella también se sorprendió. No solo eso, sino que también se conmovió, sus ojos se pusieron irremediablemente llorosos. «Él era muy pequeño. Tan perfecto», contó Jessica en Love What Matters.

Jennifer Ryals

Sus lagrimas como dice ella, no eran de tristeza o lástima, sino de alegría, por ver al «pequeño luchador más lindo» que ha visto en su vida. Estuvo un buen tiempo viéndolo y hablando con él, hasta que se dio cuenta que tenía que empezar a fotografiarlo. La sesión de fotos causó una sensación agridulce en ella, era el niño más amado del mundo, pero dolía ver cuando su abuelo lloraba al abrazarlo.

Jennifer Ryals

Después, aprovechando que le hacía los retratos con sus padres, aprovechó de pedirle a ellos, que le hablaran sobre su relación con su hijo, y ellos no la decepcionaron. Debido a que Ricky, padre de Aiden, le dijo: «Se suponía que Aiden era un niño muerto, pero salió gritando y ha estado luchando desde entonces».

Jennifer Ryals

Después en su viaje a casa, no dejó de llorar, rezar y gritar. Los 45 minutos de ese trayecto se le hicieron eternos. Era tanto el estrés, que se durmió «temprano», a las 2 am, debido a que antes había reeditado toda la galería de imágenes de Aiden (272 fotografías) al menos siete veces para asegurarse que estuviera perfecta.

Jennifer Ryals

Al día siguiente, despertó con una noticia que la fulminó emocionalmente. Le llamó la tía de Aiden, diciendo que el pequeño guerrero había fallecido. Quedó destrozada, afligida como pocas veces antes. Y con ganas de estar más tiempo con sus hijos, sintiendo que no los apreciaba tanto como debería y triste por saber que algún día podría estar sin ellos. Aiden y su familia habían impactado en ella.

 

 

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