Por Felipe Costa
6 abril, 2021

A los 12 años unos hombres lo metieron en el negocio de las drogas, pero a medida que crecía, vio que nada bueno podía salir de ello. Con el tiempo se apartó y comenzó a limpiar zapatos en la calle, esa fue su herramienta para sobrevivir y forjar un mejor futuro.

Todos nacemos y nos criamos bajo distintas realidades y oportunidades que pueden terminar moldeando nuestro futuro, en cierta medida, porque por más que nuestro entorno parezca limitarnos, siempre habrá una cuota de responsabilidad individual que forjará nuestro futuro, lo importante es ser consciente de ello, al igual que Debrah Sarpong, un joven limpiabotas que luchó para salir del círculo de drogas y pobreza en el cual creció.

Debrah Sarpong

Debrah no la tuvo fácil, confiesa que a partir de los 12 años comenzó a vender bolsas de cocaína en las calles de Ghana para hacer dinero. No es algo que lo haga sentir orgulloso, pero reconoce que fue la realidad que le tocó vivir y en la cual estaba atrapado por culpa de aquellos hombres que le pasaban la droga para venderla.

A medida que crecía y veía como todos sus amigos terminaban presos o muertos, incluyendo sus jefes, se armó de valentía y decidió apartarse antes de llegar a consumir o que el negocio lo atrapara.

Debrah Sarpong

Se consiguió un banco y compró materiales para limpiar zapatos cuando aún no terminaba la escuela, así comenzó su pequeño puesto de limpiabotas y su largo camino buscando un mejor futuro. Las ganancias le permitieron terminar de pagar su educación y el examen de admisión a la universidad. Trabajaba por las tardes y llegando a casa seguía estudiando. Su sueño era especializarse en Contabilidad.

Pero ser limpiabotas no le servía para pagar todos los gastos universitarios, así que también incursionó como técnico eléctrico o reparando teléfonos celulares. Todo aquello que aprendió en la vida lo intentó ocupar para ganarse el pan y la posibilidad de estudiar un semestre más. El camino se hacía duro y las horas de descanso cada vez más cortas.

Pero luego de años de sacrificio e intentando alejarse del camino fácil que siempre le tentaban sus contactos del narcotráfico, Debrah logró titularse de Contabilidad y Finanzas, además de sacar una Maestría en Ciencias de la Contabilidad.

Debrah Sarpong

En su Facebook, el joven aprovechó de contar su historia y terminó con una hermosa reflexión del novelista Neale Donald: “El universo es tan solo una gran máquina fotocopiadora. Simplemente produce copias de tus pensamientos”.

Debrah termina agradeciendo a su padre, madre y hermanos por su incondicional apoyo en su larga travesía de la educación. No tendrá que pasar extensas jornadas limpiando botas otra vez, pero se siente orgulloso de haber pasado por eso, forjó su disciplina y lo sacó de un mundo oscuro lleno de vicios y violencia.

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