Por Fernanda Peña
16 marzo, 2017

Cuando un desconocido es mejor ser humano que el padre de tu pequeño.

La crianza de los hijos es probablemente el trabajo más duro del mundo, y en especial cuando lo haces sola. Esta es la historia de una madre que pasó más de una hora esperando en un McDonald’s a que su ex decidiera finalmente traer a su hijo de vuelta. Y es claro que las madres harían cualquier cosa por el bienestar de sus hijos, aún cuando eso incluya dejarlos pasar tiempo con un padre poco amable.

Un cliente del McDonald’s que iba ya por su tercera Sprite, notó que la mujer llevaba esperando allí un largo rato.

Wesley Fryer

Luego vio un hombre aparecer en la puerta del restaurante y entrar con un niño pequeño de no más de tres años en sus brazos…

David Schott

-«Se suponía que debías estar aquí hace una hora».

-escuchó decir a la mujer, ligeramente molesta.-

-«Bueno ya llegué y aquí está».

El hombre, sin más palabras, se dirigió hacia la puerta para marcharse. Pero entonces la escuchó decir:

«Oye, ¿tienes un par de dólares para poder comprar una hamburguesa con queso? Todo lo que tengo me alcanza solo para su Cajita Feliz».

Su ex miró al rededor para ver si había alguien mirándolo y dijo esto antes de marcharse:

«Púdrete, muérete de hambre».

Ella solo sacudió la cabeza y caminó hacia la caja con el pequeño niño para ordenar la Cajita Feliz y luego se sentaron a la mesa.

Carlagry Reviews

Algunos padres tienen una gran relación después separados, al menos por el bien de sus hijos. Pero para el observador de aquella mesa, era obvio que la mujer no tenía una relación amable con su ex. Entonces decidió brindarle a la madre la ayuda que necesitaba.

Se acercó a la caja y ordenó un combo con bebida y papas grandes para la mesa de la mujer. Lo pagó y dijo que lo entregaran de manera anónima. No sin antes dejar una nota con una servilleta:

«Mantén tu cabeza en alto y mira siempre hacia adelante. Tú puedes, tu lo vas a lograr».

Wikimedia Commons

Un empleado de Mc Donalds llevó la bandeja con el combo hacia la mesa y le dijo:

-«Esto fue comprado para usted».

-«¿Por quién?»

-«No se supone que deba decirlo, pero no fui yo».

Luego la mujer leyó la nota en la servilleta y cayeron algunas lágrimas de sus ojos. En seguida llenó el vaso de bebida y comenzó a comer.

El cliente anónimo luego contó su historia en la página de Facebook Love What Matters y rápidamente acumuló montones comentarios positivos.

Love What Matters

Al final de la historia, la mujer y su hijo se pararon de la silla para irse, y pasaron por el lado del amable hombre. Él no supo explicar cómo ni de qué manera, pero la mujer le susurró: «gracias», con una sonrisa. Él preguntó «¿por qué?». Se sonrió con el niño y luego el hombre les deseó a ambos un buen día.

Ahora son más de 15.000 personas las que se han conmovido y decidieron compartir la historia.

Un gesto amable puede hace un grande impactos en la vida de una persona.

 

 

 

 

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