Por Camilo Morales
11 agosto, 2021

Rachelle Friedman Chapman quedó en silla de ruedas luego de que una amiga la empujara de “broma” a una piscina sin agua en su despedida de soltera. 11 años después de eso explica que, junto a su esposo, busca “romper los estereotipos”.

Hace algún tiempo se supo la conmovedora historia de Rachelle Friedman Chapman, una joven de 35 años que quedó tetrapléjica unos días antes de su boda, mientras celebraba su despedida de soltera. Esto cambió para siempre su vida. 

Según lo ocurrido, mientras estaban en la celebración, ella y sus amigas visitaron una piscina. Sin embargo, una de ellas, por querer hacerle una “broma”, la empujó al agua y Rachelle golpeó su cabeza con el fondo.

De ahí en adelante tuvo que aplazar su boda con su pareja, Christopher Chapman, quien estuvo con ella en todos los procedimientos médicos y de rehabilitación, luego de perder la sensibilidad de sus piernas y tener que estar sentada en una silla de ruedas, producto del accidente. 

Pero nada detuvo a Rachelle, quien pudo convertirse en madre luego de que una de sus amigas le prestara su vientre para poder tener al bebé. Hoy, 11 años después del accidente, Rachelle y su esposo renovaron sus votos matrimoniales, en señal del compañerismo que han desarrollado a lo largo del tiempo como relación. 

Rachelle, hoy madre de la pequeña Kaylee, explicó a Today que “cuando nos casamos por primera vez, queríamos mostrarle al mundo que el verdadero amor existía. Hicimos esto para celebrar nuestro amor 10 años después de que mucha gente dudara de que pudiera durar para siempre“.

Según agregó, su idea es que juntos puedan “romper los estereotipos. La gente asumió automáticamente que se fue nuestro amor ahora que no estamos en el centro de atención de los medios“.

La celebración la llevaron a cabo junto con su hija Kaylee, quien hoy tiene 6 años. A su hija también le entregaron un anillo, en señal de la unión que tienen como familia. “Le pusimos eso en el dedo, así que hubo un momento en que ella también se sintió especial“.

La mujer contó que tras 11 años del accidente se siente en buen estado de salud y de ánimo. “Mi cuerpo y mi estado mental son mucho más fuertes. Mis brazos son más grandes, me veo más saludable. Ahora conduzco y me levanto de la cama por mi cuenta“, detalló.

Su esposo, que ha estado para ella todos estos años, también ha notado ese cambio en su cuerpo y en su espíritu. “Ella continúa creciendo como individuo y fortaleciéndose con su habilidad física. También creciendo como madre. Ha encontrado una manera de encontrar su propio camino al éxito“, dijo Christopher.

Ahora se preocupan de seguir criando a su hija y poder estar unidos como pareja. “Pondría nuestro matrimonio en contra de cualquier otra persona. La vida ha sido dura, pero el matrimonio no. Eso es lo que nos mantiene unidos“, cerró el esposo de Rachelle.

Puede interesarte