Por Felipe Costa
18 noviembre, 2020

Durante años sufrió del abuso físico y psicológico de sus parejas, pero por fin, junto a sus hijos, puede respirar feliz.

Haber vivido en condiciones de violencia, sin duda es una situación que puede acabar con el autoestima de cualquier persona. Peor aún es cuando tu agresor vive al lado tuyo y pese a las denuncias pareciera que el mundo estuviese en contra tuya porque no hay forma de salir adelante una vez que se cae en un hoyo sin esperanzas. Ser víctima de agresión de género significa para muchas mujeres de América Latina, el día a día de vivir bajo un sistema que no puede resguardar a todas.

El caso de Valeria Juárez es digno de admirar. Ella por años sufrió de violencia de género por parte de su pareja pero hoy puede decir feliz, debido a una temporada completa de trabajo psicológico, el coraje de cuidar sus hijos y la plenitud de que el sistema falló a su favor, de que pudo superar una dura época en su vida. Actualmente se convirtió en la primera mujer en obtener el puesto de trabajo de su agresor por fallo judicial.

Valeria Juárez – La Nación

Valeria era separada y cuenta que comenzó a tener una relación amorosa con Héctor Mendoza de 41 años, un trabajador municipal, en ese entonces, era su vecino y tenía un hijo. La relación fue madurando con los meses hasta que un día fueron al supermercado en auto con los dos hijos de Valeria quien además estaba embarazada.

Aquel día Valeria se demoró más de una hora en hacer las compras, a lo que Mendoza reaccionó furioso, gritando y golpeando el auto con los puños.

Este fue el primero de muchos episodios que comenzarían a repetirse y a ir escalando en violencia física. Las denuncias fueron hechas, pero eso no impidió a Mendoza seguir acosando a Valeria. Hubo restricciones domiciliarias incumplidas, no uso de tobillera electrónica, etc.

“Sinceramente es indescriptible lo que una vive, te sentís nada, con la autoestima por el piso, por eso es importante este tipo de ordenanzas, que da herramientas para seguir, que otorgan derechos, que nos empoderan, porque ellos siempre se manejan con total impunidad y gran parte de la policía o jueces no nos visibilizan, hasta que terminamos muertas”.

–Valeria Juárez a La Nación

Valeria Juárez – La Nación

Además de los episodios de acoso, se sumó un examen de ADN para que Mendoza reconociera a la hija, pero pese al resultado positivo, no quiso. Fue así que decidió pedir ayuda, con una mochila enorme de miedo en sus hombros. Partió con piscólogos y luego siguió con la Corriente Clasista Combativa (CCC) de la Asociación de Trabajadores Estatales (ATE), todos se transformaron en el mayor apoyo que podría tener.

Valeria finalmente ganó el juicio por abusos recibidos de parte de Héctor Mendoza, en un fallo histórico para Argentina, en que el agresor no solo resultó culpable sino que además su vacante como trabajador en la municipalidad quedó disponible para Valeria.

“Aún me cuesta creer lo que estoy viviendo. Tener trabajo y que él esté preso es un contexto inimaginable para mí, después del calvario que me hizo vivir y del que pensé que nunca iba a salir”.

–Valeria Juárez a La Nación

Valeria Juárez – La Nación

Desde la municipalidad, afirman que se trata de un avance en políticas de género para la nación, el hecho de dejar disponibles los cupos laborales pueden permitir la independencia de la persona violentada.

Hoy sin dudas Valeria se encuentra feliz, ya que terminó con el vínculo que la mantenía atada a un hombre que solo le significaba dolor en su vida. Por fin puede decir que está bien.

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