Por Alejandro Basulto
14 mayo, 2019

Tras haber sufrido discriminación en su niñez, y ser expuesta a prejuicios en su contra, de padres y sus pares docentes, Noelia logró desempeñarse en la escuela preescolar municipal de Córdoba.

Su entrada al aula, es enseguida notada por los pequeños que asisten a la escuela preescolar municipal de Córdoba en Argentina. Ellos, con los ojos bien abiertos, siguen cada uno de los pasos de «La Noe», su querida profesora titular. La abrazan y escuchan atentamente sus palabras.

Noelia Garella, logra captar cada día esta atención y cariño de sus estudiantes. Ella es una mujer con síndrome de Down que siempre quiso ser profesora. Es un anhelo de su más tierna infancia. Se lleva bien con los niños y ella los adora. Fue hecha para esa profesión, de la cual logró graduarse en el 2007 y empezó a ejercerla el año 2012.

Lucho del Valle

Hace 7 años era la encargada del programa de estimulación a la lectura en el preescolar Capullitas, donde destacó gracias a su dedicación y cariño. Según su ex directora, Senestrari, tenía lo fundamental, «que es el amor».

Hoy se encuentra en el Jardín Maternal Jeromita, como la primera profesora titular con síndrome de Down en Argentina. Tuvo cierta reticencia por parte de apoderados, docentes y alcaldes, ante su llegada al establecimiento educacional, pero su visible vocación y su optimismo, logró convencer a la comunidad escolar que le dio el pase para que fuera una docente más de los pequeños que asisten al preescolar.

Diego Lima | AFP-Getty Images

Y el hablar de «una docente más», es un decir. Ya que basta que ella se siente y agarre un cuento, para que los niños se pongan a su alrededor y atentamente la empiecen a escuchar. Genera un efecto único y en especial en ellos.

Noelia Garella está en el lugar en el que siempre quiso estar, pero no fue siempre así, ya que tuvo que recorrer un camino rocoso y difícil.

«Cuando nació Noe, nuestra primera hija, el médico me dijo: ‘Tengo una mala noticia que darle’; yo enseguida pregunté si había muerto, y me respondió: ‘no señor, peor, es Down‘»

– contó Delfor Garella, el padre de «La Noe» a Univisión.

Diego Lima | AFP-Getty Images

También la rechazaron del jardín infantil cuando chica, tratándola de «monstruo». Y ella, optimista como siempre, y con un dejo de ironía, se llama hoy así misma un «monstruo feliz». Que por cierto, este año podrá ser profesora de un niño con síndrome de Down. A lo que ella reaccionó de la manera más bella y natural, «¡Ay, es hermoso cuando nace alguien como yo!».

Puede interesarte