Por Luis Lizama
19 noviembre, 2020

Adrieli conoció a Diogo cuando el pequeño Vinicius tenía solo 5 meses de vida. Desde entonces conformaron una hermosa familia, que hace poco se completó con la adopción legal de “Vini”.

La adopción es un gesto de amor, que solo los valientes están dispuestos a realizar. No es para cualquiera, pues se necesita de algo más, un sentimiento profundo. Todo eso y más fue lo que sintió Adrieli, quien protagoniza esta historia junto a su -ahora- hijo.

Era su madrastra hasta hace poco, pero decidió mover cielo, mar y tierra para adoptarlo. El pequeño Vinicius padece autismo y fue rechazado por su madre biológica, por lo que esta segunda oportunidad es un regalo de la vida. Esta es la historia de una hermosa familia, conformada por Adrieli (mamá), Diogo (papá) y Vinicius (hijo). 

Archivo personal

Adrieli conoció a Diogo cuando el joven tenía 21 años y un hijo, de apenas 5 meses. Para ella no fue un problema, todo lo contrario, siempre sintió una conexión especial con aquel chico.

Así fueron pasando los meses, los años y conformaron una familia, donde a pesar de no ser la madre, Adrieli sentía una responsabilidad y amor indescriptible por “Vini”. 

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Se convirtieron en marido y mujer, pero a ella le faltaba algo. Sentía la necesidad de incluir todavía más al pequeño. Quería convertirse en la madre legal de Vinicius, con su nombre en el certificado y todos los papeles legales. 

Así iniciaron el proceso, que tomó aproximadamente unos 10 meses, con citaciones públicas, visitas con trabajadoras sociales, psicólogos y todo tipo de barreras.

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El pequeño Vinicius siempre ha sido muy especial (como todo hijo para sus padres), pero durante la pandemia experimentó inquietudes diferentes. Algo nuevo estaba asomándose. 

“Decidí buscar ayuda, después de todo, no sabía nada sobre su embarazo y su familia biológica. Nos diagnosticaron autismo”.

–comentó Adrieli a medios locales–

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No fue ni ha sido un camino fácil. Pasaron momentos complejos, donde lamentaron el diagnóstico y, como en muchos casos, se preguntaron por qué esto le ocurría a su familia. 

“Empezamos a escribir un libro para la vida de Vinícius con nuevos capítulos. Mi corazón está lleno de orgullo y gratitud. Estoy agradecida por ser la madre de un niño tan especial.

Quería contar nuestra historia para que todos sepan que no todas las madrastras son malas, que no todo autismo es el fin del mundo y que todavía hay razones para creer”

–relata la joven madre–

Comprendieron que muchas veces las batallas más complejas están destinadas para los mejores guerreros.

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Finalmente todo concluyó como esperaban, con Adriele como la madre oficial del pequeño “Vini” y conformando una familia extraordinaria. 

El amor siempre se las arregla para triunfar.

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