Por Constanza Suárez
24 julio, 2020

Peng Lianqing encontró a Chen Zhixiang abandonado fuera de su casa y de inmediato lo integró a su familia. “Mientras esté viva, cuidaré de él”, dijo.

No es necesario tener un lazo sanguíneo para querer y dar todo por alguien. Especialmente si se trata de familia.

Peng Lianqing es una mujer que se ha dedicado a cuidar a su hijo gravemente enfermo durante 42 años desde que lo encontró abandonado en su puerta a las dos semanas de vida, en 1978.

Para la mujer de 73 años ha sido un placer criar a su único hijo, Chen Zhixiang, que tiene parálisis cerebral y necesita atención las 24 horas.

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Aquel día en que sus vidas se juntaron, Peng pasaba el día en su casa, disfrutando su día libre, cuando escuchó el llanto de un bebé afuera de su casa. Abrió la puerta, vio a un niño recién nacido acostado afuera de su casa. Junto a él había un trozo de papel con su fecha de nacimiento.

Peng, que tenía 31 años en ese momento, llevó al pequeño a su casa sin dudarlo. Al instante, junto a su esposo, decidieron adoptarlo. “La llegada del niño trajo mucha diversión a nuestra familia”, dijo Peng a Changsha Evening News.

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Su historia enfrentó un revés cuando su hijo fue diagnosticado con parálisis cerebral a los dos años. Peng llevó a su hijo al médico porque aun no aprendía a caminar. Los médicos le dijeron a Peng que su hijo podría no poder caminar o hablar por el resto de su vida.

Su esposo y su suegra le dijeron que diera al niño a un orfanato, pero ella se negó rotundamente. “Pensé que él también era una vida, y que habíamos vivido juntos durante dos años. Todos tenemos emociones”, dijo Peng a medios locales. 

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En los años siguientes, la mujer atendió meticulosamente a su hijo y lo llevó a diferentes ciudades para buscar atención médica.

La madre ayuda a su hijo a ponerse ropa, comer, bañarse y hacer ejercicio, día tras día. Su esposo murió en 2011, lo que significa que Peng solo podría depender de su pensión para cuidar de Zhixiang. Pero la madre ha seguido dando todo su amor a su hijo, que ahora tiene 42 años.

Funcionarios locales recientemente otorgaron a Peng el título de “modelo moral” después de que su desinterés y devoción habían conmovido a miles de personas en su ciudad.

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“He experimentado felicidad y dificultades todos estos años, pero nunca me he arrepentido”, dijo en la ceremonia de premiación.

En declaraciones a la prensa local, Peng expresó su amor por Zhixiang: “Mientras esté viva, cuidaré de él”.

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