Por Alejandro Basulto
14 septiembre, 2020

La profesora de inglés, Monica Inês Schuck, une la ecología y la solidaridad en una sola acción.

Ser profesora es ejercer una carrera que requiere mucho cariño y vocación. Unas ganas reales y sinceras por entregarle a los niños, niñas y adolescentes las herramientas necesarias para desarrollarse de la mejor manera y llevar a cabo sus metas. Lo que muy bien entiende la pedagoga en inglés, Monica Inês Schuck, quien comprándole comida a sus tres “niños peludos”, sus perros Nina Tamborzinho, Otti y la pequeña Suzi, pensó en hacer bolsos, estuches y mochilas de las bolsas de alimentos. En ese momento notó el exceso de plástico que había cuando terminaba de usar cada bolsa de 50 kilos, por lo que quiso hacer algo útil con ellas.

Monica Inês Schuck

Aprovechándose de la pandemia, probó formas y moldes, y descubrió un talento suyo que tenía muy oculto: elaborar estuches, bolsos y mochilas ecológicas reutilizando el plástico que antes desechaba. Con la compañía de sus tres canes, Mónica pasa las tardes en su apartamento en el Centro de Santa Cruz do Sul, en Brasil, ideando diferentes maneras de crear cosas útiles a partir del reciclaje. Con una máquina de coser del 1894, heredada por su abuela materna, Guilhermina Kroth, trabaja con el pedal durante todos los días de la pandemia para crear bolsos y mochilas que después difunde, mientras que algunos los obsequia a sus estudiantes.

“Pensé que podría hacer algo con esa pila de plástico que termina saliendo después de que se vende el alimento (…) El costo es muy bajo. Se necesita poco material comprado. Con R$10 [casi dos dólares estadounidenses] y algunas bolsas es posible hacer diez cajas, por ejemplo (…) Recuerdo el momento en que íbamos al supermercado y recibíamos las compras en paquetes de papel. Ahora uso mis bolsos para hacer las compras, todos elogian”

– dijo Mónica Inês Schuck a GAZ.

Monica Inês Schuck

De esta manera, esta profesora de inglés le ha sacado gran provecho al aislamiento social producto de la pandemia, además de que al mismo tiempo, el no estar en el aula le dio tiempo para replantearse su relación con el planeta. Sin olvidar que también ha utilizado sus horas libres para experimentar con la fabricación de bolsas de ganchillos, junto con utilizar bolsas plásticas para otros fines. Con 53 años, esta profesora aún a pesar de estar lejos de las salas de clases, busca a través de su iniciativa ecológica, ayudar a todos los estudiantes de las escuelas públicas en Santa Cruz do Sul, donándoles hermosos estuches y mochilas.

Monica Inês Schuck

A Mónica no le gustan los teléfonos móviles y ni siquiera tiene WhatsApp, pero busca compartir sus conocimientos en el reciclaje de bolsas de alimentos y otros plásticos, para que cualquiera pueda aprender. Se puede contactar con ella a través de su Facebook, para conocer su trabajo y hasta pedirle que enseñe o de consejos sobre cómo llevarlo a cabo.

Monica Inês Schuck

Mientras ella busca una asociación para aumentar su producción y que así sus creaciones lleguen a los estudiantes de la región. Interesándose hasta la fecha, una escuela alemana y el grupo de scout de la zona en ayudarla en la producción de sus bolsos, estuches y mochilas ecológicas.

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