Por Luis Lizama
21 diciembre, 2020

Niños y niñas fueron beneficiados con la generosidad de este Santa. No importó a qué escuela asistieran, su situación económica ni mucho menos, todos recibieron presentes. El profesor entregó unos 150 paquetes. ¡Un héroe!

Dicen que no hay nada más maravilloso que la sonrisa de un niño. Es un gesto mágico, cargado de alegría. Es el reflejo mismo de la vida, es ilusión y cariño. En la búsqueda de esa felicidad de la niñez, muchas personas trabajan cada día, entre ellos el hombre que protagoniza esta bella historia.

Hablamos de un maestro que, vestido como Papá Noel, repartió regalos a caballo en la localidad colombiana de Boyacá. Muchos niños recibieron presentes, agradeciendo a Santa con fuertes abrazos. Entrega felicidad.

Twitter Vanessa De La Torre

Su nombre es Carlos Durán y está marcado a fuego por la solidaridad. Es profesor de una escuela unitaria de la localidad, en el municipio de Socotá (Boyacá, Colombia), donde muchas veces no hay recursos necesarios para trabajar cómodamente. Con todo eso, Durán se las arregla. Una radio local lo entrevistó para que diera su interesante testimonio. 

“Es una experiencia motivadora, que te motiva a continuar. Hay pasión y alegría en seguir trabajando por los niños. Las escuelas rurales necesitan inversión en infraestructura, en tecnología. Hablamos de bioseguridad, sin embargo hay escuela que no tienen agua.

Los niños extrañan sus colegio pero faltan garantías por parte del gobierno para que los niños tengan alternancia”.

–expresó Carlos al medio 10 AM Hoy por Hoy–

Twitter Vanessa De La Torre

Las entregas fueron hechas a caballo, como mejor saben los lugareños, quienes disfrutan de la paz que se respira en muchos lugares rurales de Colombia y el mundo.

Los más felices con esta visita de Santa, obviamente fueron los niños y niñas, que recibieron hermosos regalos.

Twitter Vanessa De La Torre

Y no fue un trabajo fácil, porque debió recorrer varios minutos para llegar al lugar y comenzar con la repartición. A pesar de todo, su corazón quedó lleno de alegría y paz. 

Lo importante fueron las sonrisas, los abrazos y felicidad que entregó, al igual que la gratitud de los pequeños. Esa sí es bondad.

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