Por Alejandro Basulto
19 junio, 2020

«‘¡Le dije que se detuviera! Lo empujó de nuevo. Entonces, lo golpeé fuerte’, dijo mi hijo (…) Lo llevé a tomar un helado», contó en una parte de su relato Katie Bryant.

El bullying es un problema frecuente en muchas escuelas y colegios del mundo. De hecho, ni países tan desarrollados como Estados Unidos se salvan de aquella problemática. Por razones de diferente crianza o experiencias, hay muchos niños que no saben relacionarse de la mejor manera con sus pares, conllevando esto conductas abusivas y maltratos. En muchas de estas situaciones, la víctima, el compañero de clases que es el blanco de la intimidación, no tiene cómo defenderse ni quién lo defienda, pero en este caso fue distinto.

Katie Bryant / Facebook

Debido a que según cuenta Katie Bryant, de Carolina del Norte, su hijo se convirtió en uno de esos pequeños héroes, que cuando ve a uno más débil agredido por uno más fuerte, decide actuar. Fue de esta manera, que de repente llegó está mamá a la preescolar donde estudia su querido niño, sin saber que se encontraría con la escena final de una pelea.

«Estaba caminando para recoger a mi hijo del medio de una clase de ciencias de kindergarten, un niño en mi cadera, otro niño en la clase al otro lado del pasillo, doblé la esquina y entendí la situación. A un lado de la clase había un niño llorando, sosteniendo su rostro y luciendo avergonzado. Al otro lado de la sala, mi hijo»

– dijo Katie Bryant a Love What Matters.

Katie Bryant / Facebook

Fue llevada donde la profesora, quien le hacía preguntas a su hijo, mientras este se veía preocupado y en silencio. Katie sentía que la maestra hacía las preguntas equivocadas, como cuando le consultó si él le había pegado al otro niño, lo que para esta mamá no era el cuestionamiento correcto. Fue así cómo se acercó a su hijo y le preguntó: «¿qué pasó?», que era lo primero que quería saber tras llegar y encontrarse con tamaña sorpresa, además de que le permitía a él contar el cómo y el por qué.

«Mami, nos enviaron al baño (…) así que nos enviaron allí cuando ese niño grande de allí [haciendo un gesto al niño de una cabeza y medio más alta que estaba en la esquina] comenzó a empujar al niño pequeño (…) ¡Lo empujó una y otra vez y le dije que se detuviera! No podía ir a buscar un maestro y dejar que el niño saliera lastimado. Entonces, lo golpeé con fuerza»

– le contó su hijo.

Posteriormente, Katie vio el rostro de la profesora, que tal vez hasta ese momento pensaba que su hijo era el que estaba intimidando. Sin olvidar que después llegó el papá del niño más grande, el que le preguntó a su hijo si lo que dijo era cierto, y el pequeño lloró y dijo que sí. Todos reaccionaron de manera muy sensata y sincera.

Katie Bryant / Facebook

Al final, Katie le pidió a su hijo que buscara sus cosas, recogiendo también a sus otros pequeños que se encontraban al otro lado del pasillo, para invitarlos a relajarse y a tomar helado. «Mi hijo tiene permiso completo para sacudir el mundo de sus niños si los intimidan a ellos o a otra persona», dijo esta mamá.

Ella dijo que no enseña a resolver los problemas por los puños y que siempre les dice que alerten a un adulto si es posible, pero no siempre se puede. Y que se es honorable cuando se lucha por los más débiles y por los oprimidos. Teniendo además esperanzas de que con su carácter fuerte, decisivo y valiente, su hijo será un gran luchador por los Derechos Humanos.

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