Por Cristofer García
13 mayo, 2022

“Mi mamá me dijo una frase que recuerdo siempre: ‘Te he dado vida una vez y me siento culpable de que no hayas nacido como realmente eres. Si te la tengo que volver a dar, yo te la doy’. Y me la pagó”, relató Daniela Santiago.

El proceso de reasignación que atraviesa una persona trans es sumamente duro, no solo desde el aspecto físico sino también el psicológico. Eso lo saben muy bien los familiares de aquellos que deciden hacer esta transición para sentirse finalmente representados con su cuerpo y apariencia.

En conversación con El País, la actriz trans de 40 años de edad, Daniela Santiago, relató lo que fue su proceso para aceptar la identidad con la que se sentía cómoda, siempre tomando en cuenta que no importaba la opinión de terceros sino solo la suya.

Daniela Santiago

“Sabía quién yo era desde que tenía uso de razón. Aprendí que si no te aceptas tú no lo va a hacer nadie. Eso lo tengo más claro que el agua“, expresó la también escritora, nacida en Málaga, España.

“Fui a un colegio religioso. Cuando hicieron las típicas preguntas de qué quieres ser de mayor, dije: ‘Voy a ser mujer, actriz y modelo, rubia y muy guapa‘. Me dijeron que estaba loca y poseída. Las niñas y los niños de la clase se reían y yo me enchiquecía“, agregó, respecto a esa experiencia de entender cómo realmente se sentía.

Fue a través de un tío gay que la familia de Santiago entendía que la diversidad sexual no era un error o algo por lo cual sentirse avergonzado, pero mucho menos juzgado.

Daniela Santiago

“Demostró en mi familia que ser gay no era nada malo, que sentirte diferente a lo que puede sentir una persona heterosexual es respetable (…) Murió pronto, de cáncer, y los valores que le enseñó a mi madre son su legado. Gracias a él, ella me entendió cuando le conté lo que era. Lo que soy”, explicó la autora de Mi pequeño mundo.

Tanto es el apoyo que le dio su madre en su proceso de transición, que le pagó la cirugía de reasignación de sexo, la cual costó 30.000 euros. Pero además, del dinero, Santiago agradece el espaldarazo que recibió de su mamá en todo sentido.

Daniela Santiago

“Tenía 21 años, ya había iniciado mi transición pero caí en mi primera depresión. Es una palabra fuerte pero tenía pensamientos negativos hacia mí misma, quería atentar contra mí. Vivía en Madrid de bailar en discotecas, y no me iba mal pero ahorrar tanto dinero era imposible. Me hacía daño el tener que estar siempre escondiendo esa parte (por sus genitales), no poder ser yo… Se me hacía un mundo pensar cuándo iba a poder operarme”, relató.

Daniela Santiago

“(Mi mamá) me dijo una frase que recuerdo siempre: ‘Te he dado vida una vez y me siento culpable de que no hayas nacido como realmente eres. Si te la tengo que volver a dar, yo te la doy’. Y me la pagó. Me dio vida dos veces: al parirme y entonces”, añadió.

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