Por Luis Lizama
21 octubre, 2020

“Te amo. No pensé que volvería aquí. Te extrañé tanto. Durante sesenta años por fin he hecho algo bien”, decía Joseph entre lágrimas.

Esta es una historia de amor. Joseph (de 86 años) y Eve (82 años), llevan toda una vida juntos, atravesando momentos complejos, emotivos y otros llenos de alegría. Este año debieron enfrentar un reto que nunca antes habían vivido: Estar separados por muchísimo tiempo.

Son matrimonio desde hace 60 años, que a raíz de la pandemia debió estar separado por 215 días, como nunca antes. En el momento del reencuentro, la emoción y las lágrimas los inundaron. “Te amo. No pensé que volvería aquí. Te extrañé tanto. Durante sesenta años por fin he hecho algo bien”, decía el anciano entre lágrimas. 

Acá te dejamos el emotivo video de su reencuentro:

Ambos viven en la residencia Rosecastle, en la ciudad de Delaney Creek (Australia), donde se tomaron todos los resguardos de aislamiento, para evitar contagios y que sus residentes enfermaran. 

Afortunadamente ninguno de ellos contrajo el virus, pero sí debieron enfrentarse a la soledad de las cuarentenas y la separación obligatoria.

Todo comenzó porque Joseph sufrió una descompensación a principios de año, debido a la diabetes que padece. Tuvo que ser internado en un hospital, poco antes del inicio de la pandemia. 

Rosecastle at Delaney Creek

El hogar de ancianos adoptó todas las medidas correspondientes al COVID-19 y, como Joseph había estado en un hospital, exponiéndose a contagios, debió entrar en aislamiento preventivo. 

Generalmente aquel tiempo de espera es de algunas semanas, pero lamentablemente Joseph debió ser intervenido por su enfermedad, sufriendo la amputación de una pierna y sometiéndose a un largo proceso de rehabilitación.

En total pasaron 215 días separados.

dsa
Rosecastle at Delaney Creek

Su esposa debió pasar todo ese tiempo a la espera de verlo, con poca comunicación sobre su salud y con evidente tristeza. Ellos forman parte del grupo de riesgo de la pandemia, por lo que exponerlos estaba absolutamente prohibido. 

Fue un largo tiempo de espera, pero que finalmente tuvo el más emotivo de los reencuentros.

Rosecastle at Delaney Creek

Este sábado acabó la espera, pudiendo abrazarse y besarse después de los 200 días. Joseph estaba sentado en su silla de ruedas, llorando y gritando cuánto la amaba y extrañaba. 

La pareja se conoció en su adolescencia y nunca más se separaron. Ni siquiera el virus pudo terminar su relación. Este es amor puro y real.

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