Por Alejandro Basulto
10 febrero, 2020

Dejó a un niño de 4 años y un bebé por nacer sin su padre. “Me uniré al personal médico en la lucha contra la epidemia. Allí es donde están mis responsabilidades”, declaró una semana antes.

La historia de Li Wenliang es digna de una película. La se que ubicaría en China, más precisamente en la provincia Hubei, en la ciudad de Wuhan. Él fue uno de los primeros en darse cuenta de la presencia y de la peligrosidad del Coronavirus, alertando a sus colegas médicos y advirtiendo que esta enfermedad se parecía al SARS, otro coronavirus mortal.

Weibo

Había detectado siete casos de este virus que se asemejaba al SARS. Y el 30 de diciembre Li envió un mensaje a su colegas, advirtiéndoles del brote y recomendándoles que usaran ropa protectora.

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Pero solo recibió la visita de la policía quienes le dijeron que “dejara de hacer comentarios falsos”, además de ser investigado por propagar rumores y miedo. Se le acusaba de haber perturbado severamente el orden social.

“Le advertimos solemnemente: si sigue siendo terco e impertinente, y continúa con esta actividad ilegal, será llevado ante la Justicia ¿se entiende?”

– decía la carta. Ante la cual Li solo respondió: “Sí, entiendo”.

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Como en toda película, están los antagonistas, y en este caso, hicieron todo lo posible para que Li dejara de informar y advertir sobre el coronavirus. Además de también investigar a otras siete personas por lo mismo.

“No creo que haya estado difundiendo rumores. ¿No se ha convertido esto en realidad ahora? (…) Mi hijo era maravilloso”

– le dijo a la BBC su padre, Li Shuying.

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Durante las primeras semanas de enero, las autoridades de Wuhan insistían que solo bastaba con no tener contacto con animales infectados para evitar contraer el virus. Por lo que no era necesario que los médicos se protegieran. Craso error.

WEIBO

Porque una semana después, Li trataría a una mujer que sufría glaucoma, sin saber que ella tenía coronavirus. Posteriormente escribió en Weibo cómo el 10 de enero esta mujer comenzó a toser y a tener fiebre, para dos días más tarde estar internada en el hospital. Los padres de ella también cayeron enfermos.

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Pasaron 10 días más para que en China se declarara la emergencia a raíz del brote viral. Pero ya era muy tarde, porque tras hacerse varias pruebas en las que había salido negativo, llegó el día en que salió positivo en una. Li Estaba enfermo. Y semanas después falleció, a sus 34 años y dejando a un niño 4 años y un bebé en gestación sin su padre.

“En la lucha contra la epidemia de la neumonía del nuevo coronavirus, el oftalmólogo de nuestro hospital Li Wenliang desafortunadamente resultó infectado. Li murió pese a todos los esfuerzos para reanimarlo. Lamentamos profundamente su fallecimiento”

confirmó el hospital de Wuhan donde se encontraba, a través de Weibo.

Li Wenliang aún en su enfermedad nunca bajó los brazos y en una entrevista con The New York Times, declaró que tras recuperarse (según él, en 15 días), seguiría como médico en su lucha contra el coronavirus. “Me uniré al personal médico en la lucha contra la epidemia. Allí es donde están mis responsabilidades”, llegó a decir.

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Finalmente su muerte generó una avalancha de críticas y protestas. Fue el primero en advertir sobre el coronavirus y por culpa de las autoridades, no pudo ser escuchado y no se tomaron las medidas preventivas necesarias contra la enfermedad, siendo él al final uno de los contagiados y víctimas de ella.

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Su padres, también infectados, pero que hace poco se recuperaron, no pudieron despedirse de Li, de quien tras su fallecimiento incineraron su cuerpo por ser un foco infeccioso. El oftalmólogo Wenliang murió siendo considerado un héroe, quedando como un recuerdo trascendental su declaración al medio Caixin previo a su muerte: “Lo importante es que la gente sepa la verdad”.

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