Por Felipe Costa
1 febrero, 2021

Andrew Brooks se especializó en la investigación genética usando la saliva, así que ante la amenaza del coronavirus, desarrolló un método para detectarlo rápidamente y poco invasivo. Lamentablemente hoy deja atrás a su esposa y sus tres hijas, pero regalando un gran legado que en el mundo de la medicina.

Desde que la pandemia por coronavirus comenzó a amenazar al continente americano, la medicina aceleró los esfuerzos por intentar frenar la curva de contagios. Lo primordial desde entonces, ha sido saber qué persona está contagiada y quien no lo antes posible, es por ello que se han desarrollado los test rápidos que permiten darnos estos datos. Lo que no debemos olvidar, es que detrás de estos avances hay médicos con gran vocación que se han sacrificado por salvarnos la vida a millones.

Universidad de Rutgers

Pero una lamentable noticia ha enlutado al mundo de la medicina. Andrew Brooks, médico y profesor de la Universidad de Rutgers que desarrolló el test rápido de coronavirus usando saliva, falleció este 23 de enero en Manhattan, a sus 51 años, dejando a su esposa y a sus tres hijas, informa el New York Times.

La causa de muerte, según detalló la hermana de Brooks, fue un ataque cardíaco, por lo que cuenta la familia, nunca antes había sufrido algo así, siendo el primer ataque fatal para el doctor.

Universidad de Rutgers

En abril de 2020, cuando la medicina realizaba mundialmente un examen de coronavirus, usando la técnica del isótopo por la nariz, Andrew Brooks consiguió que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, aprobara su técnica que solo necesitaba de la saliva de la persona, luego de escupirla en un tubo. El método ha resultado ser sumamente eficaz y ha sido usado al menos 4 millones de veces solo en aquel país.

Al principio, si bien el método causó sensación, incluso para la FDA, había una última barrera que superar: La escala. Brooks debería conseguir la forma de producir los tubos a en masa y en un corto período de tiempo, además de conseguir el personal suficiente para llevar a cabo los estudios de los exámenes. Por fortuna, un llamado desde la Casa Blanca ofreciéndole ayuda, además de un préstamo millonario de un reconocido doctor de la Universidad de Rutgers, el Dr. Jay Tischfield, le darían el último empujón.

Universidad de Rutgers

En vida, el doctor Brooks se destacó entre la comunidad de médicos por su gran desempeño realizando pruebas genéticas usando saliva humana. Su colega Tischfield siempre valoró eso de él.

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“La mayoría de los científicos que conozco no están interesados, o incidentalmente, están interesados ​​en la comercialización de lo que hacen. Andy entendió que si quieres que algo salga y sea utilizado, tienes que ser un jugador. No puedes confiar en otras personas”.

–Dr. Jay Tischfield al New York Times–

La gran perspectiva del fallecido Dr. Andrew Brooks marcó sin dudas un hito en la historia. Su método revolucionó en meses la forma en que detectamos el coronavirus, agilizando el control y aumentando la eficacia en la detección, pudiendo salvar así, millones de vidas.

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