Por Felipe Costa
22 abril, 2021

Flávio Borsetti atiende cada semana a distintos pacientes en la primera línea contra el coronavirus, pero jamás pensó que se reencontraría con doña Elza, su maestra cuando tenía 5 años. Hoy como médico le agradece cada lección y le demuestra que sí pudo soñar en grande.

La vida puede dar giros inesperados, de esos que nos empujan años atrás, cuando aún éramos inocentes infantes descubriendo el mundo. Puede ser en cualquier momento y en cualquier lugar, sea recordando las amistades del barrio, visitando una antigua casa o reencontrándose con una de esas maestras que calaron hondo, como a un médico de primera línea, cuando se dio cuenta que su paciente era esa persona que le enseñó las mejores lecciones de vida.

Flávio Borsetti

En Sao Paulo, Brasil, un médico encargado de atender a pacientes con coronavirus, llamado Flávio Borsetti, jamás pensó que de los cientos de personas a las cuales intenta salvar su vida cada semana desde hace un año, una sería a alguien que conocía hace años, su profesora de jardín infantil, Doña Elza o como cariñosamente le decía, tía Elza.

Puede que haya tenido apenas 5 años cuando la vio por última vez, pero su rostro jamás escapó de su memoria. Elza fue un pilar fundamental en sus primeros pasos descubriendo el mundo, con enseñanzas que hasta el día de hoy recuerda.

Flávio Borsetti
Flávio Borsetti

Desde la importancia de lavarse bien las manos, a compartir y ser amable con los demás y que cualquier tarea puede ser divertida si se le pone creatividad, tía Elza fue toda una mentora que forjó parte del carácter de Flávio y cuando la vio en la camilla, supo que el destino le dio la oportunidad para demostrarle y agradecerle aquellos años inolvidables.

“Fueron muchos días de lucha, casi 40 días en el hospital y más de la mitad de ese período en la UCI … y aquí estamos registrando una foto juntos momentos antes de su alta a casa”.

–Flávio Borsetti en Instagram–

Flávio Borsetti

Flávio confesó que ver a Doña Elza sonriendo otra vez, tranquila de que la enfermedad ya estaba al menos controlada, se transformó en el día más feliz desde el comienzo de la pandemia. Un año de lucha se ha traducido en un desgaste físico y emocional importante, pero afirma que son este tipo de momentos los que llenan el alma y reponen energías, publicó el médico en sus redes sociales.

Ahora Doña Elza deberá continuar su recuperación rehabilitándose en casa, ya que las secuelas del coronavirus causaron algunos estragos en su cuerpo debido a su edad avanzada. Sin embargo, Flávio dice que con buenos cuidados no hay problemas en que salga adelante además, que ahora será su guardián ante cualquier emergencia y está feliz por ello.

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