Por Felipe Costa
10 marzo, 2021

Ann Rose Nu Twang, es una monja de Myanmar que tras ver como inocentes y niños perdían sus vidas en medio de enfrentamientos, decidió salir, y pedirle a las autoridades que se enfocaran en ella y no en los pequeños. Su acto de valentía logró disuadir a las fuerzas siendo toda una heroína.

Los conflictos armados siempre terminan llevándose la vida de algún inocente, eso es algo que nos ha enseñado la historia desde antaño y en el país de Birmania no se da la excepción. Increíblemente, han aparecido verdaderos héroes y heroínas de entre los mismos civiles intentando detener enfrentamientos, como Ann Rose Nu Twan, una monja que estuvo dispuesta a perder su vida por salvársela a unos niños.

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Todo ocurrió un 8 de marzo. Las protestas pacíficas de civiles en contra del golpe de Estado, sumado a las del Día de la Mujer, causaron que las fuerzas armadas perdieran su paciencia, reprimiendo a la ciudadanía. No solo usaban gas lacrimógeno, sino también armamento bélico, el cual llegó hasta las zonas residenciales, donde se encontraban niños.

La gente comenzó a refugiarse en sus casas, también los niños, algunos resultaron heridos. En ese momento la monja Ann Rose salió a la calle para pedir que se detuvieran.

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“Mátenme a mí, pero no a los niños”, se le captó gritando a la mujer en un video que está recorriendo el mundo entero, reflejando la crudeza que se vive en el país asiático. A metros de ella y detrás de los escuadrones armados habían más víctimas, pero ella estaba dispuesta a sacrificarse por que terminara todo.

“No tuve miedo”, contó Nu Twan a AFP. Les gritó que se detuvieran porque gente inocente estaba muriendo y mientras les suplicaba. Para su suerte, logró disuadir a las fuerzas las cuales dieron media vuelta y se fueron.

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Sin embargo la triste escena no terminó allí. La monja junto a otros ciudadanos se dirigieron a los heridos y los llevaron al hospital, donde al llegar, vieron que ya había una decena de pacientes en estado crítico.

El conflicto que está lejos de acabar ya ha cobrado casi 2000 víctimas y los medios del país niegan implicancia de la policía o las fuerzas armadas. Sin embargo, tanto las imágenes difundidas en Internet, como el propio testimonio de Ann Rose, dejan muchas dudas. Pese a ello, existen valientes dispuestos y dispuestas a entregar sus vidas por salvar la de otros.

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