Por Constanza Suárez
4 junio, 2019

Amy Hehre dedica su vida a tratar pequeños que sufren malaria, cáncer, desnutrición, entre otros. Solo quiere su bienestar.

A los 19 años, Amy Hehre no solo soñaba con su futuro, sino que también dibujaba los planos para lograrlo. No se trataba de una casa, ni un edificio lujoso. Lo que la joven buscaba era planificar en detalle un centro médico para atender a niños huérfanos con enfermedades terminales en Kenia.

Durante su experiencia, Amy sufrió viendo cómo los huérfanos y los niños vulnerables luchaban por sobrevivir en instituciones atestadas de gente. Fue entonces cuando descubrió el verdadero llamado de su vida: soñaba con construir un hospital para atender a estos niños. Seis años más tarde, su sueño se convirtió en realidad cuando ella y su esposo, Rob, fundaron el Hospital de Niños sin fines de lucro OVI.

Amy Hehre

El edificio era muy similar al que dibujaban en sus bocetos, según contó al sitio web de la Universidad de Kentucky.

Amy, quien se graduó en el Programa de Estudios de Asistente Médico de la Universidad de Kentucky, se enfrenta al trauma de ser testigo del sufrimiento de sus pequeños pacientes que luchan contra la desnutrición, la malaria, las lesiones traumáticas, el cáncer y el VIH.

Amy Hehre

«Si bien esta vida es mi sueño y mi pasión absolutos, seré el primero en decirte que no es fácil», escribió Amy en Love What Matters.

Amy Hehre

A pesar de estar agotada debido a la «vida salvaje y desordenada», que sigue provocando «muchas lágrimas y frustración», Amy vive por una causa mayor que ella misma: el bien de los numerosos niños que necesitan atención, amor y esperanza.

Amy Hehre

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