Por Constanza Suárez
26 junio, 2020

Delia subió de peso, su problema coronario se estabilizó y comenzó a hacer ejercicios para sus piernas. Vive feliz junto a Miryam.

Miryam Cardilli es una mujer de 61 años que vive en Boulogne, Argentina y un mes antes que comenzara la pandemia por coronavirus en el mundo, decidió adoptar a una anciana de 93 años y llevarla a vivir a su casa para cuidarla. 

Todo comenzó cuando Miryam perdió su trabajo en el 2000 y comenzó a cuidar a su mamá enferma. Cuando falleció, sus amigos y familiares le pidieron que hiciera lo mismo con otras personas. La mujer notó que le gustaba y quiso profesionalizar su nueva vocación. 

Cuando empezó a hacer el taller El Arte de Cuidar del municipio, ya estaba cuidando a Delia, una mujer de 93 años con la que generó un vínculo importante.  “Durante el curso hice prácticas en el Hospital de San Isidro, aprendí a curar heridas y empecé a notar cómo el estado emocional de los adultos mayores, porque no me gusta decirles ‘viejos’, influía positivamente en su evolución”, contó a Clarín

Clarín

A tanto llegó la conexión de Miryam y Delia, que un mes antes de la pandemia, los familiares de la anciana aceptaron que las dos vivieran juntas. 

“Les dije que me la llevaba a casa a vivir conmigo, justo antes del comienzo de la cuarentena obligatoria. Le preparé una habitación, que acondicioné especialmente para ella y los cambios fueron notables: pasó de pesar 35 kilos a cerca de 60, su problema coronario se estabilizó y comenzó a realizar ejercicios para sus piernas. Creo que el ambiente donde vive, la atención personalizada y sobre todo el gran amor fueron las claves para que se recupere”, relató Miryam al periódico argentino.

Clarín

La abuelita no tenía movilidad en los brazos, le daban de comer procesado y no podía coordinar sus movimientos, ahora puede leer por sí sola y mirar programas de cocina. “Nuestra cultura no respeta al adulto mayor, sobre todo no considera su identidad. Hay que dejar de llamarlos ‘abuelitos’ y respetar su nombre, sus gustos y necesidades, porque es una etapa biológica a la que vamos a llegar todos”, dijo Miryam.

Miryam vive junto a su esposo, que también cuida adultos mayores, y su gran grupo de perritos. 

En medio de la pandemia, Miryam quiso aprovechar su tribuna para compartir un mensaje: “Cuando dicen que con esta enfermedad van a desaparecer todos los «viejos» yo me pongo muy mal, se me estruja el corazón. Y desde que tengo a Delia en casa asumo esta responsabilidad de cuidar a un mayor, que es un vulnerable total”, dijo.

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