Por Camilo Morales
19 octubre, 2021

Sandra Ferreira, profesora proveniente de la comunidad de Fazendinha, en Brasil, hacía clases en su cocina pero ya no le quedaba espacio. “Siempre me gustó enseñar”, explicó la mujer.

Además de ocasionar una crisis sanitaria a nivel global, la pandemia de COVID-19 también influyó en otras áreas de la sociedad, como por ejemplo la forma de comunicarnos, debido a las cuarentenas y el confinamiento.

Eso provocó que muchas personas no pudieran ir al trabajo y que los estudiantes tampoco pudieran asistir a clases, teniendo que optar por herramientas como las videollamadas y los exámenes a través de computadoras.

Sandra Ferreira

Pero no todos los niños del mundo tienen la posibilidad de acceder a buena señal de internet o buenos aparatos tecnológicos, por lo que hubo muchos alumnos que no pudieron seguir estudiando sus materias correspondientes.

Sandra Ferreira, una mujer brasileña dueña de casa, se dio cuenta que en su barrio muchos niños estaban viviendo esa realidad. La comunidad de Fazendinha pasó por momentos álgidos durante la pandemia, ya que sus vecinos no tenían la capacidad financiera para lograr que sus hijos estudiaran en sus casas.

Sandra Ferreira

Esto fue captado por Sandra, quien es madre de cinco hijos, por lo que decidió construir una pequeña habitación en su casa para recibir a los pequeños de su barrio y hacerles clases en medio de las cuarentenas en Brasil.

Sandra Ferreira

Según Razoes Para Acreditar, Sandra explicó que “todo comenzó con un proyecto que creamos para enseñar a las mujeres de nuestra comunidad a bordar. Los que tenían hijos se los llevaron, así que empezamos a ayudar a los niños en las actividades escolares“. 

Al comienzo empezó a hacerles clases en su cocina, pero como se dio cuenta queno había espacio decidió pedir ayuda a los vecinos para levantar un nuevo espacio. Las casas de la comunidad son en su mayoría de madera y tienen el aspecto de pequeñas chozas, pero eso no la detuvo en su idea. 

Sandra Ferreira

Siempre me gustó enseñar. Trabajé en Ceará como profesora durante 3 años. Ha sido el mejor trabajo que he tenido“, explicó la mujer, quien estudió la carrera de pedagogía en la universidad pero no pudo finalizarla. 

A pesar de las dificultades que ha vivido durante su vida, planea seguir educando a los niños de su comunidad. Afortunadamente, los padres se dieron cuenta de esto y comenzaron a ayudarla de forma financiera para que su proyecto pueda continuar adelante.

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